UNO DE CADA TRES BULOS QUE CIRCULAN POR INTERNET ES SOBRE SALUD

by Cristina Figueras
  • Algunas van desde que las patatas fritas curan la calvicie a otros como que las vacunas producen autismo

El auge de las noticias falsas puede provocar efectos nocivos en nuestra salud. Desde la detención y tratamiento de enfermedades pequeñas hasta las más graves. Existen tres tipos de motivaciones a la hora de crear un bulo. Uno de los motivos puede ser que el creador del bulo saque provecho para el desprestigio de terceras personas. Otro es el interés oculto de quien lo lanza y por último, crear alarma social.

La plataforma sanidad sin bulos está formada por profesionales sanitarios, asociaciones de pacientes y comunicadores que tienen por objeto desmontar y denunciar los bulos que circulan por internet que nos llegan a través de redes sociales como facebook o whastapp. Según el vicepresidente de esta herramienta, Carlos Mateos, afirma que son habituales los bulos relacionados con las donaciones con un fin lucrativo para supuestos trasplantes. Los más frecuentes son los relacionados con la nutrición como fue el de que las patatas del Mcdonalds frenan la caída del cabello o que ciertos alimentos producen cáncer. Al contrario, también circulan los rumores que aseguran que lo previenen o curan ya sean con medidas naturales como hierbas y plantas a través de la homeopatía.

Un bulo que ha sido frecuente y muy preocupante para la salud pública, según el investigador, es el que está relacionado con las vacunas y el autismo: “Este tipo de bulos se pueden producir con mucha facilidad. Está demostrado que las personas con más estudios o más accesos a redes sociales tienen, son las personas que menos vacunan a sus hijos, esto puede tener grandes consecuencias”.

Sobre los medicamentos corren bulos sobre su escasa eficacia, altos efectos secundarios o el negocio de la empresa farmacéutica.

Para combatir estos bulos que causan desinformación y pueden provocar un problema real de salud, lo primero que se debería hacer es consultar con un profesional sanitario que nos dijera si ésa información es correcta o no. Otro requisito es consultar la fuente de dónde procede la noticia ya sea de una fuente científica, asociación de pacientes, Comunidad Autónoma o un hospital. Es aconsejable ser exigente con el rigor, buscar la fuente de cualquier afirmación categórica que nos llegue a través de internet y no participar en el “por si acaso”.