EL DUELO INFANTIL ES MUY DIFERENTE AL ADULTO Y EN UN 28% DE LOS CASOS SE CONVIERTE EN PATOLÓGICO

by Cristina Figueras

Llorar no es el único indicador de que está viviendo un duelo. Acudir a Atención Primaria nos ayudará a gestionar la pérdida de un ser querido.

El pasado día 1 de Noviembre celebramos el día de todos los santos. Fue jornada de visitar los cementerios y recordar a los seres queridos que han fallecido. La pérdida de un ser querido o familiar es uno de los procesos más difíciles a los que tiene que hacer frente el ser humano. Aunque cada persona es un mundo, todos pasamos por un proceso de duelo. Los psicólogos hablan de cinco fases: negación, enfado, negociación, tristeza y aceptación, aunque no todos tenemos que pasar por todas las etapas. El ejercicio físico o acompañarnos de amigos y familiares puede ayudar a superarlo.  Cuando es un niño el que sufre la pérdida es todo más complicado. Paula Martín de la Cova  psicóloga infantil, recomienda  adaptar la información a su nivel de compresión, es decir, explicarle la situación de manera que lo entienda y no ocultar información:

P- ¿Qué técnicas podemos utilizar para hacer frente al duelo con un niño?

Las recomendaciones que normalmente desde los profesionales de salud mental ofrecemos a las familias se relacionan con reconocer de una manera compartida la realidad de la muerte, favoreciendo que los niños tengan la posibilidad de acudir al funeral o entierro. Es importante tener en cuenta las experiencias compartidas con el dolor de la pena, expresando libremente todos los sentimientos que lleva asociados,  reorganizando el sistema familiar asumiendo los roles de la persona fallecida. 

P- ¿Si un niño no llora quiere decir que no está pasando el duelo?

El duelo infantil es muy diferente del adulto y además presenta una expresividad variable dependiendo de la etapa de desarrollo en la que el menor se encuentre. La sintomatología que encontramos más frecuentemente son trastornos de conducta, fracaso escolar y, en una menor proporción, síntomas depresivos y ansiosos. El hecho de expresar la tristeza llorando, por lo tanto, no se convierte en el único y exclusivo indicador de que un niño esté viviendo un proceso de duelo. 

P- ¿Cuáles son los indicativos que podrían preveer un duelo patológico?

El duelo patológico se presenta en un 28% de los casos, según los estudios más recientes, teniendo en cuenta que el proceso de un duelo normal podría comprender entre uno y dos años. Los factores de riesgo a tener en cuenta son variables, comprendiendo desde la identidad de la persona perdida, las causas y las circunstancias de la pérdida y por supuesto los aspectos psicosociales del menor. Cuando la muerte es intempestiva y trágica, el proceso de duelo puede adquirir características críticas, pero no quiero dejar de volver a reseñar que no todas las pérdidas desencadenan ese proceso. 

P- ¿Es recomendable la terapia en todos los casos?

Como profesional recomendaría a las familias que estén pasando un proceso de duelo reciente que observen en los menores el conjunto de emociones que esa pérdida va a provocar. Sentimientos como la culpabilidad, el miedo o la preocupación excesiva por el bienestar de los demás pueden ser gestionados dentro de la unidad familiar, aunque nunca será perjudicial consultar con un especialista, que nos pueda facilitar pautas para ayudarnos a acompañarles durante este proceso. Los cambios significativos en el rendimiento escolar y las relaciones sociales y afectivas alteradas, serán un indicativo para acudir a Atención Primaria buscando una ayuda más profunda.