LA BELLEZA SALVARÁ AL MUNDO

La belleza nunca podrá salvar al mundo. Pero, lo primero que debemos de aclarar es a qué nos estamos refiriendo cuándo hablamos de salvar al mundo. Desde mi punto de vista “salvar al mundo” no es otra cosa que salvarnos a nosotros de nosotros mismos a través de acciones encaminadas a la autoconservación y, por ende, la conservación del planeta en el que vivimos y, sin el cual, no podríamos seguir viviendo.

Sergio Domingo Galcerá
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"Si ella supiera..."

          

  "Si ella supiera…"

            El día estaba lluvioso. Las nubes cubrían todos los ángulos del atardecer y no dejaban espacio al ímpetu descontrolado del sol. Por momentos, y de manera residual, se podía ver el reflejo sanguinolento de su luz recogido en los bordes de las nubes más gruesas. Pero, en seguida, el cielo volvía a cubrirse de gris y las calles volvían a cubrirse de oscuridad. Hacía frío. La suave lluvia empapaba la sequedad del aire y limpiaba las aceras de la rutina.

Figuras informes patinaban por la superficie cubiertas en mil capas de abrigos impermeables. Algunas llevaban aparatosos cascos que les impedían oír el rumor callado de las gotas que caían sobre sus cabezas. Ni una voz, ni una palabra, acompañaba el movimiento de las cebollas algodonadas que se movían de aquí para allá como rodando cuesta abajo sin capacidad para frenar, sin conocimiento, sin conciencia de vivir.

            Cuando caminas entre estas figuras por calles grises y cielo encapotado, es difícil abrir los ojos y los oídos al mundo. Parece más agradable, más sencillo, parapetarse en la individualidad y olvidar las cenizas que dominan el paisaje urbano después del avance del fuego. Pero lo más sencillo no es lo más agradable, ni al revés, y a veces es necesario sufrir, sacrificarse un poco, para encontrar el verde que resplandece sobre la tierra oscura que inunda la lluvia.

            Si ella supiera…

            Caminaba perdida por la plaza, como si no supiera qué hacer en medio de tanta oscuridad. Su luz era evidente, atraía a los ojos y se reflejaba sobre la superficie mojada para llenarla de vida. No llevaba capas, no era cebolla, sino que exponía sus brazos, sus piernas y su cuello al agua gris que nos caía encima y que parecía rebotar en su piel dorada. Sus ojos buscaban alguna señal en el mar de asfalto mientras su melena, ligeramente mojada, se agitaba de un lado al otro de sus hombros contradiciendo la dirección que estos tomaban.

            Caminar, seguir adelante, resguardarse. Olvidarse de existir. El resto de personas seguía embotada en sus mantras incuestionados, concentrados en la idea de que dentro de su pompa el invierno es menos frío, la tristeza menos húmeda, la lluvia menos fuerte.

            Pero se equivocaban. Se equivocan.

            Creo que, en un momento, cruzamos la mirada. Puede incluso que penetrara mis ojos, leyera dentro de mí y descubriera lo mucho que me gusta beber agua salada. De lo que sí estoy seguro es de lo que yo vi: ella y sus colores brillando fuerte, deslumbrando el escenario oscuro que nos rodeaba… Creo que era el único que podía verla porque el resto, dentro de las pompas, no era capaz de ver más allá de su barrera. La luz que ella irradiaba me poseyó por completo: se recostó en mis labios y se deslizó como una chiquilla por el tobogán de mi lengua hacia lo más profundo de mí. Allí encendió una vela, guiñó un ojo a la llama, y se escabulló rápidamente para volver a su nido en la sonrisa de la chica, que ya se alejaba por detrás, camino de algún callejón oscuro.

            Si ella supiera…

            Con aquella pequeña luz en mi interior respiré un poco más aliviado, entré en calor dentro de mis capas y seguí el camino con un rayo de luz verde en los ojos.

Javier Quevedo
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¿VIVIR?

“Perdonadme: he dormido.

Y dormir no es vivir. Paz a los hombres”.

Vicente Aleixandre

 

Vivir. ¿Qué es vivir? A veces vivir se parece a la muerte. A veces vivo queriendo morir, y al estar muerto querré vivir, supongo. Pero entonces no habrá tiempo.

Javier Quevedo
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QUIMERA

El día que nació, el Mundo le prometió un billón de oportunidades, cada una de ellas diferente a la anterior, subyugadas a las variables incógnitas que iría destapando en su camino, transformadas por el propio movimiento del mundo del que formaba parte, tan ajeno al mío que me resultaba difícil pensar que nuestras vidas eran coetáneas, fruto de los mismos ancestros, de los mismos seres que crearon el mundo - solo para nosotros dos.

Elena Stan
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EL VACÍO ES INFINITO

     Madrid, 25 de octubre de 2019

  Camino por la calle, por el parque. Por la costa del mar. Y nunca encuentro el modo de salir.

            Intento llegar lejos, hacer varios kilómetros en un día y después seguir caminando a ver si así encuentro el límite del espacio que me retiene. Pero no encuentro nada, solo más y más espacio.

Javier Fernández Quevedo
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CARONTE

Antes, no necesitabas morirte preparado. No importaba si una bestia te atravesaba en el
campo o te ahogabas en el río. Tus familiares, al enterrarte, te colocaban una moneda de
oro o plata en la boca, escondida bajo la lengua. Así que no era necesario morirse

Alicia Abascal Astobiza
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