Colaboración XXII para la columna literaria Esencia humana

by Elik G. Troconis

 

Desorejado

 

   —De veras, sale mejor que un pinche chamaco. Eso ya es viejo, nadie se lo cree.

   —¿Y a poco esto sí?

   —Sí, carnal. ’ira, por ésta —se llevó la mano en forma de cruz hasta la boca—. Yo mismo la hago.

   —¿Y qué tal?

   —No te me vas a arrepentir.

   —Pero dame uno chido, uno que parezca de reyes.

   —Nel, tiene que ser callejero. Los chidos no dan lástima. Es toda una ciencia.

   —A ver tu ciencia.

   —’ira: callejero y que ande bien chingado. Uno cojo o sin oreja, ésos que parece que se las arrancaron en una pinche pelea o una madre así. Mientras más chingado, mejor. Que la gente lo vea y luego luego diga “pobrecito”.

   —¿Tienes uno así?

   —’orita no; vendí uno ayer. Lo veías y sí pensabas que ya se estaba muriendo. Pero te consigo otro.

   —Yo creo que mejor un chamaco.

   —No, de veras que esto es mejor. ’ora que todo el mundo se preocupa por los animales, les da más lástima que un chamaco. Pero te digo que es una ciencia. Por ejemplo ’ira: hay que tenerlo bien sucio; ni se te ocurra bañarlo, cabrón. Vas a ver cómo te dan más. Y tienes que poner un cartel que diga “Tenemos hambre”. Uy, si vieras…

   —Pero me van a dar croquetas, pendejo, ¿y yo pa’ qué las quiero?

   —Nel, carnal. Te digo que es una ciencia: en el mismo cartelito le pones que no le den comida y te inventas que es alérgico.

   —¿Así de fácil?

   Silbó mientras asentía.

   —Eso sí: no es bueno ponerle correa porque a la gente no le gusta verlos amarrados. Así que hay que tenerlo a raya para que no se te vaya a escapar. Nomás no le des de comer para que ande bien débil. Y con eso se te va a ver todavía más chingado. Vas a ver todo lo que sacas.

   —¿Y qué? ¿De a cuánto?

   —Nomás caite todos los días con la mitad de lo que saques.

   —Cámara, dame uno. Pero le arrancas las dos orejas.

Deja tus comentarios

Enviar un comentario como invitado

0
terminos y condiciones.

Comentarios

  • No se han encontrado comentarios