ARAGON: SIEMPRE CERCANA

ZARAGOZA, EMBLEMÁTICA 

    Cuando la Federación de Periodistas y Escritores de Turismo, FEPET, me ofreció la posibilidad de asistir al Congreso de Aragón, no me pensé dos veces participar en el mismo

    Es una Comunidad Autónoma en la que he pasado semanas de turismo y trabajo, y donde siempre he disfrutado de su Patrimonio, así como dela colaboración y afabilidad de los aragoneses. Hacía años que no iba por allí, y me apetecía volver con la seguridad de que serían unos días inolvidables. El AVE, puntual como siempre,  nos llevó hasta Zaragoza la tarde del  jueves 19 de Octubre y nos trajo de regreso el 22, con lo que la comodidad de estos desplazamientos estuvo asegurada.
 
    Ocupadas las habitaciones en el Hotel, hechas las presentaciones y entregada la documentación del Congreso, nos dimos un paseoque me hizo apreciar, una  vez más, la paz que me trasmite esa ciudad. Caminando por El Coso pasamos por el Centro de Negocios Puerta Cinegia, donde están ubicadas Empresas, Restaurantes, Bares… prueba de como Zaragoza ha sabido conjugar su Historia, Arte, y Tradición, con los nuevos tiempos.
 

    Caía la tarde cuando cruzamos por La Plaza de España. Los comercios cerraban, las oficinas terminaban su jornada, los estudiantes regresaban a casa, los paseantes se recogían y la Plaza estaba viva. Al fondo el Banco de España, como en la mayoría de las ciudades, se mostraba con toda su entidad. El Teatro Principal estaba cerrado, y llegamos a la Plaza de San Miguel. A su alrededor se entrelazan pequeñas callejuelas, y en una de ellas degustamos una magnífica cena.


    El Viernes, a primera hora, nos dirigimos a la Sierra de Albarracín. Con el sol brillando, y el otoño haciéndose dueño de los bosques, los ocres, amarillos, marrones y verdes nos ofrecían una sinfonía cromática que la retina no quería dejar de mirar. Pero en lo alto sedivisaba Albarracín. Orgulloso se erige como una fortaleza inexpugnable. Allí se asentaron celtas, romanos y árabes. Conserva  el Castillo, antigua Alcazaba del tiempo en que el bereber Al-Banu-Razín (o lo que es lo mismo, “la ciudad de los hijos de Razin) que se hizo con el poder en el siglo XI, y a quien la localidad debe su nombre.La villa estaba rodeada de una muralla, de la que aún queda parte; y por el rio Guadalaviar.Familias nobles como los Azagra, ylos Lara fueron señores en esta ciudad. Jaime I fracasó en el intento de hacerse con ella, y por fin, fue Pedro II quien lo incorporó a la Corona de Aragón.

    Con calzado cómodo, iniciamos el ascenso por sus empinadas calles empedradas, casas de formas irregulares de piedra y yeso que con el tiempo se torna rosadoSin una arquitectura regular, los trazados tanto de  calles y construcciones, se adaptan no sólo a la encrespada orografía, sino que también a la dura  climatología del invierno.  Los aleros y artesonados, se aproximan tanto que casi se rozan, consiguiendo que la nieve y el hielo se depositen sólo en el centro de las calzadas, y se pueda caminar pegados a las paredes. Las balconadas de madera, los blasones de las fachadas, los llamadores de las puertas, son ya arte de por si mismos, pero sería injusto no mencionar siquiera la Plaza Mayor donde se encuentra el Palacio Episcopal, el Ayuntamiento, su Catedral y las Iglesias de Santiago y Sta. María.
                   

    En este viaje no ha dado tiempo a visitar, los nacimientos de los ríos, y no puedo dejar de recordar cuando en nuestro Bachiller se nos enseñaba que “el Rio Tajo nace en la Sierra de Albarracín”. Pero no está sólo en esta serranía, y otros nacimientos también merecen una excursión como el del Cabriel, con sus cascadas en un entorno  precioso y el Guadalaviar, que más adelante cambia su  nombre por el de Turia. También ha quedado para otra ocasión el conjunto de cuevas que albergan parte de la Prehistoria, con abundantes y bien conservados restos de Arte Rupestre en la zona Arqueológica de la Virgen de Albarracín, los bosques de Orihuela del Tremedal, y si quieres tamborrada,Calanda el día de su fiesta, entre otros.

400 ESPECIES DE HONGOS

    Además de abundantes especies de flora que van ofreciéndonos paisajes maravillosos; y abundante  fauna, hay que señalar que en estos bosques se han recolectado más de 400 especies de hongos, loque le confiere un valor añadido para los aficionados a la micología.

   Y empapándonos de naturaleza mientras seguimos camino de Teruel, nos disponemos a cambiar el chip. De la naturaleza henchida de color, cambiamos a una ciudad conocida, sobre todo, por “sus amantes”;  y ¿por qué no decirlo?, por su estupendo jamón. Pero Teruel es mucho más.


    Un punto de encuentro para los turolenses es el Paseo del Óvalo o Escalinata de la Estación .La escalera se construyó entre 1920 y 1921 bajo la dirección de José Torán de la Rad, para reducir el inconveniente que suponía el desplazamiento entre la antigua estación del ferrocarril y el casco antiguo debido a la diferencia de altura entre ambos. Este   Ingeniero es  también el autor  del Escudo de Teruel fijado en la misma Escalinata. Sobre otro de  los muros Aniceto Marinas quiso rendir tributo a los Amantes de Teruel con el altorrelieve de alabastro.

    Cuando visitamos el Mausoleo de los Amantes, comprobamos que Isabel de Segura y Juan Diego Martínez de Marcilla, si bien no pudieron disfrutar de su recíproco amor en vida, si pueden descansar para siempre juntos, representados por las magníficas esculturas de alabastro de Juan de Ávalos. Eso si, sin poderse ni rozar las manos.
EL PRIMER LECHO DE LOS AMANTES

    Y como están gestionadas por la misma Fundación, a continuación visitamos la Iglesia y la Torre de San Pedroy el claustro Mudéjar. Precisamente en la Capilla de San Cosme y San Damián, es donde estuvieron los amantes enterrados en un principio.


    Una visita obligada es la Catedral dedicada a Sta. María de Mediavilla. La torre del campanario,curiosamente, tiene un arco en la parte baja, por donde pasa una calle. Aunque haya que subir una escalera, merece la pena  hacerlo para contemplar de cerca la maravilla desu techumbre, no artesonado, realizada hacia principios del siglo XI.  De madera policromada, decorada con elementos vegetales, geométricos y epigráficos de tradición islámica y decoración gótica lineal, está magníficamente conservada. El retablo mayor es obra de Gabriel Yoli. El cimborrio se debe a Martín de Montalbán y la portada Sur a Pablo Monguió. En nuestro caminar por Teruel nos detuvimos en la Iglesia Barroca de El Salvador, del siglo XVII, y en   su torre. Y fijándonos en las torres conviene no dejar de ver la de San Martin y el Torreón de Ambeles de planta estrellada que perteneció a la muralla.

    No podíamos irnos de Teruel sin pasar por la Plaza del Torico, que supongo, debe su nombre al reducido tamaño del animal. De forma triangular y porticada, no es difícil imaginársela como sede del mercado y de los gremios. En el siglo XIV, la escasez de agua obligó a recogerla en aljibes en esta plaza. Pero como esta solución no cubría las necesidades, se encargó a PierresVedel, que a imitación  de las obras hidráulicas romanas, acometiera la construcción de un acueducto que trajera el agua desde el manantial de Peña del Macho hasta Teruel.

    Había que reponer fuerzas y la comida nos permitió conocer el Parador de Turismo. Y como en otras ocasiones que lo hemos hecho en algún Parador, tengo que decir que siempre ha sido estupenda al igual que el servicio. Pero sin temor a equivocarme, creo que puedo decir que desde la Escuela Superior de Hostelería de Aragón, hasta el Universitario, se pueden degustar las viandas con placer y calidad.

    Pero no quiero cerrar el capítulo de Teruel sin mencionar algunas de mis experiencias anteriores. Creo que fue en Aguaviva, entre otras localidades,donde estuve para hacer un reportaje con motivo de un programa de fomento demográfico, contra la despoblaciónPor aquel entonces el deficiente número de habitantes en los pueblos era una gran preocupación para los Ayuntamientos. En algunos tuvieron la idea de ofrecer a familias con hijos, vivienda y escuela gratis y facilitar un dinero y las licencias para negocios viables en el zona. Conocí dos de ellos que salieron airosos de la iniciativa. Una de las familias montó una empresa de transporte de paquetería dentro de la Comunidad Autónoma, con sede en Alcañiz y, la otra, en la que participaban unas 10 o 12 mujeres, se dedicaba a ensamblar componentes electrónicos para automoción. Y ambas funcionaron con estupendos rendimientos.

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