ARAGON: SIEMPRE CERCANA (y II)

PARAR LA DESPOBLACIÓN 

   Al preparar está crónica, he tenido la curiosidad de comprobar el número de habitantes de bastantes municipios, y con tristeza he comprobado que  el éxodo, continúa en las tres provinciasEstos pueblos, con sus casas de piedra, empedradas calles, iglesias de siglos atrás, y entornos de ensueño,encantan al visitante, perode seguir así, poco a poco quedarán vaciosIniciativas de este tipo ¿no sería una opción que resolviera la despoblación?. Pero mientras tanto animo al viajero de las grandes urbes , ansioso de tranquilidad y belleza,a relajarse por estos parajes.

   Y haciendo un repaso de lo que tiene que ofrecer Teruel, en invierno, cuando la nieve ha cubierto los picos de las montañas, en Valdelinares, se pueden hacer unas bajaditas por sus pistas de esquí.

    De regreso a Zaragoza pasamos con el Campo de Cariñena. La puesta de sol entre los viñedos preludió un final de jornada feliz. En esta región se  hace uno de los cuatro tipos de vino de denominación de origen de Aragón. En la Bodega de San Valero, hicimos una visita guiada, donde además de degustar varios de los caldos de sudenominación de origen, los profanos pudimos conocer algunas de las interesantes cuestiones sobre la fabricación del cava.

    Las bodegas de Calatayud, Somontano y Campo de Borja las tuvimos que dejar para otro viaje.

                                                                                
    Al día siguiente el autocar nos llevaría por la provincia de Huesca. El primer destino fue Jaca. Conforme nos íbamos acercando los Pirineos iban cobrando presencia. Sus montañas jóvenes, de finos picos, apuntando al firmamento, se erigen orgullosas, sabedoras de su belleza. Allí a los pies de las cumbres, como cuidando de ellas está La Ciudadela. Este recinto militar de planta pentagonal, conserva el foso,baluartes, polvorines y hasta un puente levadizo. En su interior hay un número considerable de figuras de plomo, que representan escenarios históricos, donde se pueden observar las tácticas para los combates, los uniformes y las armas de las diferentes épocas.

    Es casi imposible no encontrarse con la que ha dado en llamarse la Torre del Reloj. La construyó en el siglo XV, una familia pudiente para su residencia. Cuando pasó al concejo instalaron el reloj que le da el nombre, fue cárcel y actualmente es Sede de un Organismo de la Comunidad Europea. En su pie hay una escultura del que fuera el primer rey de Aragón Ramiro I (1035-1069), realizada por Ramón Casadevall.

    El puente medieval de San Miguel ha sido restaurado hace casi 70 años por Miguel Fisac. Este arquitecto, escrupuloso con los entornos, costumbres y cultura de cualquier obra que fuera de su responsabilidad, consiguió repararlo sin que perdiera su identidad, para que los jaquetanos, en su solaz,  pudieran atravesar el rio Aragón.


    La Catedral es un estupendo ejemplo del románico jaqués, que iría contagiando a muchas de las construcciones posteriores de la Región. En la puerta principal esta labrado el Crismón, rodeada del ajedrezado jaqués, típico de la zona y que volveremos a ver en otros edificios de localidades próximas. En esta puerta hay una curiosidad. A su derecha está esculpida la “Vara de medir” de 0´768 m. posiblemente para evitar las discusiones en las transacciones, puesto que la longitud, que venía a ser de tres pies, oscilaba según la región de que se tratara.

    Y volviendo a los interiores, no tendríamos perdón si nos hubiéramos perdido el claustro y las dependencias anejas a la Catedral, o Museo Diocesano, donde se conservan, procedentes de ermitas e iglesias de la Diócesis, piezas de arte sacro medieval, románicas y  góticas. Para no extendernos más, al menos tenemos que nombrar San Julián y  Sta. Basilisa de Bagués.

    Y no podemos despedirnos de Jaca sin mencionar las muchas posibilidades, además de las culturales,  que ofrece está ciudad. Durante los meses de invierno en el Palacio de Hielo facilitan la práctica del patinaje,  y del hockey, así como la asistencia a espectáculos que son  frecuentes en él.


    Por otra parte, la proximidad con las estaciones de Candanchú y Astún, es otro de sus atractivos para disfrutar de los deportes de invierno.

    Y cuando la nieve se derrite y los campos empiezan a florecer, los senderos de alrededor nos llevan a parajes idílicos. Hay rutas guiadas  por sus campos y montes, donde es posible fundirse con el entorno. Por ejemplo si elegimos los Valles Occidentales encontraremos monumentos megalíticos y un tramo de calzada romana. Podemos ir a Sabiñánigo  y la Ruta del Serralbo, al Valle del Tena, o podemos elegir El Parque Nacional de Ordesa, Monte Perdido…y muchas más. Pero por el momento estas rutas son asignaturas pendientes.


    En esta ocasión  nuestro destino es el Monasterio de San Juan de la Peña. La estrecha y sinuosa carretera nos obliga a un desplazamiento lento, que por otra parte nos facilita contemplar un paisaje de frondosos bosques otoñales, para mi uno de sus momentos más bellos. Cuando se llega, lo primero que llama la atención es una inmensa roca que cae, como si  protegiera a modo de techo, al antiguo convento benedictino. Una vez en el interior impresiona la belleza de las columnas que pertenecieron al claustro románico. Los bajorrelieves de los capiteles son de gestos muy exagerados y plasman escenas, casi teatrales, de narraciones bíblicas. También son dignas de admirar la Iglesia Prerrománica, las pinturas de San Cosme y San Damián del s. XII; y el Panteón Real del s.XVIII, que ocupa la antigua sacristía y que fue reformado en tiempos de Carlos III, donde descansan los restos de  Ramiro I, Sancho Ramírez,  y Pedro I, entre otros junto a sus mujeres;  y de los Nobles, puesto que  gustaban de ser enterrados junto a sus reyes.
    No sin pena dejamos el Monasterio Antiguo de San Juan de la Peña, para subir a unos 50 Km. hasta Canfranc, ya en la frontera con Francia. Allí comimos. Empezaba a lloviznar, las nubes bajaban y quedaba poco tiempo de claridad. Pero como el cálculo fue correcto, una vez más pude contemplar la magnificencia de esta estación, al estilo francés, que yo calificaría que con mala suerte. El proyecto pretendía hacer una conexión transpirenaica, para favorecer la comunicación entre Francia y España. Decidida la ubicación en la explanada delos Arañones, y para evitar los aludes, y torrentes de las montañas que la circundan, hubo que plantar 12 millones de árboles, 72 diques y 72.000 banquetas de hierba y piedras. En 1908 ambos países, cada uno por su lado, empezaron a horadar para hacer el túnel. Como curiosidad, una brújula que pendía de un hilo fue el instrumento que usaron para juntarse en el centro. Por fin en 1928 Alfonso XIII y el Presidente de la República Francesa inauguraron la línea. A los pocos meses una gran depresión económica disminuye el comercio; en 1931 la Estación sufre un incendio que causó daños muy graves; en el 36 la Guerra Civil Española, en el 39 la Guerra Mundial y en el 44 un incendio en Canfrac, obliga a la población a trasladarse a la estación. Restablecida la normalidad en el pueblo y acabada la II Guerra Mundial, la Estación va recobrando su  actividad. El tráfico se incrementa, y en 1965 todo va bien. Pero el 27 de marzo de 1970 descarrila un tren de mercancías en el puente de L´Estanguet, interrumpiéndose definitivamente las comunicaciones. En la actualidadenla Estación de Canfrac se conserva el túnel, sin servicio por no ofrecer seguridad; los almacenes y el magnífico edificio que está para restaurar, y que recientemente ha comprado el Ayuntamiento de la Ciudad y que piensan convertir en hotel, locales comerciales, restaurantes, bares…lo que sin duda será un atractivo más para la localidad.

    Y por la noche,  a hacer el equipaje para regresar el domingo después de comer.

    La última mañana en Aragón, la dedicamos a visitar lo que nos diotiempo en Zaragoza: La Aljafería. Siempre he pensado que tanto la solidez, como la sobriedad del exterior, es lo que corresponde al recinto que fue para la defensa del palacio que había en su interior y de sus habitantes. El foso;  las torres;la del Trovador, con forma de prisma,  del s. IX, es la más antigua; las tronerasle confieren un aspecto de fortaleza. Nada que ver con su interior. La elegancia  del patio central, con las columnas de sus pórticos rematadas con arquerías  mixtilíneas y polilobuladas,  con gran profusión de decoración de ataurique.  La riqueza de esta ornamentación refleja la influencia que la cultura Omeya del desierto, tuvo en la segunda mitaddel s. XI en los sultanes que lo habitaron. Lo cierto es que sorprende al visitante nada más entrar. A lo largo de los años y hasta la actualidad ha sufrido remodelaciones para adecuar el edificio a las necesidades del momento. Hacia 1492, para simbolizar el prestigio de la Corte, se construyó la escalinata, donde el renacimiento se funde con la estética medieval; la galería, salas y el salón del trono. El foso, el muro exterior y los puentes levadizos,  son del tiempo de Felipe II. Carlos III construyó lo bloques, y los torreones neogóticos fueron añadidos por Isabel II.
GOYA EN LA BASÍLICA DEL PILAR
Actualmente en ella se encuentra la sede del Parlamento de Aragón.En este edificio se resumen casi diez siglos de Historia y de las corrientes imperantes en cada una de las épocas.

    El tiempo apremiaba y no podíamos irnos sin visitar la Basílica del Pilar. El edificio barroco aragonés, sustituyó al gótico anterior y este al románico destruido por un incendio. Del gótico se conservan el retablo mayor y el coro. La arquitectura exterior actual se debe a Ventura Rodríguez que lo remodeló añadiendo cúpulas a la central, así como las torres que le confieren el aspecto majestuoso, de herencia mudéjar en cuanto a la policromía de las tejas de sus cúpulas y un aire bizantino por la estructura que la cubre. En su interior llama la atención que la Virgen del Pilar no ocupe el lugar central del Altar. La razón es curiosa. Parece ser que la Virgen visitó en vida a Santiago Apóstol, y le entregó el pilar o columna, que se mantiene en el lugar que lo dejó. La parte superior es el cuerpo que se cubre con los mantos de la Virgen, y la parte inferior, muy desgastada, es  la que besan los fieles.

    Dentro de la Basílica hay tanta belleza y tanto arte que no podemos detenernos en describirla al detalle. Si queremos resaltar la cúpula pintada al fresco por Goya joven y fuerte, que representa a la Virgen con los mártires aragoneses.

    Después de comer el AVE nos trajo a nuestras ciudades de residencia, y si  saborear la Historia, el Arte, la naturaleza…hace disfrutar a cualquiera, lo mejor son sus gentes, que si bien tienen fama de testarudos, yo los defino como tenaces, pero tenaces en abrir su corazón al visitante.

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