Columna Literaria "Esencia Humana" VIII

 

 

 

 

Tamaño realidad

 

a mi papá, Germán Troconis, maestro de la fotografía

 

—¿En qué tamaño su impresión, señor?

   —Tamaño realidad, por favor —repuso mientras colocaba su cámara réflex sobre el mostrador.

   —¿Perdón? —preguntó el empleado.

   —Tamaño realidad.

Elik G. Troconis
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Columna Literaria "Esencia Humana" VII

 

 

 

 

La del 305

Esa doña lleva todo el día viendo por la ventana. El cielo, el piso de al lado, los vecinos de abajo… No sale al balcón; se queda ai parada frente al cristal de la puerta, detrás de esos lentezotes de anciana que tiene. Hace rato se asomó en piyama. Yo creo que veía el cielo para saber cómo iba a estar el día y qué ponerse. Tiene una piyama idéntica a la de mi abuelo, de lana, como si no hubiera calefacción en las casas. A los viejitos nomás no los alcanza la tecnología. Al rato salió con bata y con tubos de colores en la cabeza, ya bañada, como para asegurarse de que su pronóstico se fuera cumpliendo, aunque no había pasado más de media hora. Se estaba lavando las orejotas con una de esas cosas… ¿cómo se llaman?… hisopos. 

Elik G. Troconis
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Columna Literaria "Esencia Humana" VI

 

 

 

De mar a mar, entre los dos la guerra

 

—¿Qué hace falta para que te decidas? —Ella permaneció en silencio.— Tienes que hacerlo. No podemos estar juntos así.

    —Pero es mi esposo, David. No puedo.

    —Es el o yo. Y por como están las cosas, si no lo haces tú, lo hará él. Después de como se puso ayer, no estás segura.

    —Pero no puedo hacerlo yo. Tal vez…

    —No, ya te lo dije: tú puedes hacer que parezca un accidente, pero si yo muevo un dedo, será obvio.

    —Pero si él muere y cualquier cosa sale mal… David, yo me quedaría sin nada. No tengo un centavo.

    —Calla. Lo mío será tuyo. No tienes que preocuparte por nada.

    —Entonces… 

Elik G. Troconis
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Columna literaria "Esencia Humana" V

 

 

 

El infinito

—¿Usted qué quiere? —dijo con una voz tajante y dura, que había ensayado expresamente, a solas ante el espejo de su habitación, una semana antes de obtener la graduación de coronel.

    —Vengo a… —intentó decir el soldado, cuya resistencia a la agresividad del coronel sólo lo había molestado más.

    —¿No va acaso a saludar, soldado?

    —Señor, creo que…

    El coronel Mijail Esvetóvich golpeó el escritorio con la palma extendida y se puso de pie en una décima de segundo.

    —No está usted para creer. Su trabajo es otro.

Elik G. Troconis
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Columna literaria "Esencia Humana" IV

 

 

 

 

CIENTÍFICO RUSO CREA ZAKAZ, LA NUEVA APP TOTALIZADORA

Moscú. El doctor Tzvetan Prokóvich ha logrado el adelanto del siglo. Apasionado del orden y amante de los afanes clasificadores de la Modernidad, ha desarrollado una aplicación para equipos de cómputo que organiza de forma inteligente los documentos del usuario. ¿Acaso no se ha enfrentado usted a estos problemas? ¿Nunca ha dudado si poner la última foto de su hijo en el álbum “Juanito a caballo” o mejor en las carpetas de fotos que organiza por mes? O cuando encuentra un verso del que ha quedado absolutamente enamorado, ¿lo incluye en “Poemas favoritos” o en “Frases favoritas”?

Elik G. Troconis
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Columna literaria "Esencia Humana" III

 

 

 

 

Puerta del Sol, un día cualquiera

—¡Pé-peroni! —grita Mario con efusividad tan pronto como ve a un joven acercarse.

    Mueve la mano de un lado al otro, salta de forma graciosa y le hace señas para que se acerque a tomarse una foto con él. Tan pronto como capta la atención de su presa, Luigi corre hasta ellos desde el otro lado de la plaza para posar a su lado. Los papás del muchacho sacan el celular y disparan varias veces para fotografiar a su hijo al lado de Mario y Luigi con la estatua ecuestre de Carlos III en la Puerta del Sol como fondo. Los señores pintan sonrisas tan grandes que parece que saldrán de su cara. Después, con el mismo movimiento con el que el padre guarda el teléfono, saca unas cuantas monedas, cuyo valor real le cuesta trabajo calcular por la conversión de divisas que debe realizar mentalmente. Presionado por la mirada italiana, extiende cuanto encuentra, musita una palabra de agradecimiento y se aleja feliz con su familia.

Elik G. Troconis
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