EL NEOLITICO, UNA TRASFORMACION ECONOMICA, SOCIAL, MENTAL Y ALIMENTICIA PARA LA ACTUAL SOCIEDAD

by Álvaro Córdoba Crespo

Madrid, 28 de noviembre de 2018

La sala de conferencias del Museo Arqueológico Nacional acogió, el pasado miércoles, una charla retrospectiva, profunda y, sobre todo, innovadora: “La Revolución Neolítica”. Rafael Garrido Pena, Doctor en Prehistoria por la Universidad Complutense de Madrid, y Ana Alaminos Torres, integrante del Laboratorio de Paleo Nutrición en la Universitá di Pisa, brindaron una importante muestra de pruebas que situaban al Neolítico como una enorme y profunda transformación económica, social, mental y de la dieta de las sociedades humanas.

 

Garrido comenzó su intervención tratando el Neolítico desde una perspectiva más antropológica y se centró en cómo ésta fase evolutiva del ser humano definió por completo el porvenir de la dieta humana. “Cuándo se habla sobre el Neolítico no vienen otras palabras a las cabezas que no sean agricultura y ganadería. Y justo ese es el gran cambio”, expuso Garrido, pues la creación y el desarrollo de esas prácticas  provocó “un progresivo cambio en la dieta humana, lo cual, aunque no lo parezca, es extremadamente decisivo en la evolución humana”, apuntó Garrido. Estas dos prácticas, claves para el posterior desarrollo del ser humano, surgieron en el Neolítico precerámico. Cabe destacar que, como consecuencia, aparecieron nuevos alimentos en la dieta humana. Estos son el pan, debido la reciente mejora del procesamiento del cereal; bebidas alcohólicas, en especial la cerveza, una de las bebidas que depende de la fermentación de elementos naturales; y los productos lácteos, aunque su adopción generalizada no ocurrió hasta fases avanzadas del Neolítico.

Por otra parte, Alaminos explicó cómo podría ser la predisposición genética a la obesidad. Un punto de vista que entre el mundo científico va cogiendo un peso importante en los últimos años. Las pruebas lo avalan y Alaminos citó dos hipótesis como las causas principales. La primera se refiere a la hipótesis del gen ahorrador, la cual sostiene que el Homo sapiens, debido a las duras condiciones de supervivencia, se tuvo que adaptar a condiciones casi extremas para comer y es así como el organismo fue desarrollando una capacidad biológica para ingerir todo lo que fuera posible para así almacenar la mayor energía que se pudiera. Asimismo, “el cuerpo prefería las comida más grasas pues aportan más calorías y ayudan a resistir a las duras condiciones, ya sean climatológicas o de comida”, señaló Alaminos. La segunda hipótesis está relacionada con la adaptación al frío. Por ello, la integrante del Laboratorio de Paleo Nutrición en la Universitá di Pisa defendió que “las poblaciones que viven en climas más fríos tienen una tasa metabólica mayor”, y por tanto, tienden a padecer obesidad con menos posibilidades.

La conferencia “La Revolución Neolítica” sirvió para reflejar la vasta importancia del período en que llegó la agricultura y la ganadería, el Neolítico.

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