MUERE QUINI, UN MITO DEL FÚTBOL ESPAÑOL

Madrid, 28 de febrero de 2018

Enrique Castro “Quini”, exdelantero internacional español que jugó en el Sporting de Gijón y en el Barça, falleció en la tarde de ayer en Gijón a los 68 años, tras sufrir un infarto fulminante cerca de su domicilio. Los médicos no pudieron hacer nada por él. Con su muerte, se va uno de los atacantes más sobresalientes del balompié español, que conquistó el corazón de la afición, y que anotó un total de 219 goles en su carrera profesional.

El fallecimiento de Quini fue devastador en el mundo del fútbol por inesperado. El Brujo, como se le apodaba cariñosamente, ya había superado un cáncer de garganta en 2008, y su salud parecía buena. El Sporting de Gijón, equipo en el que militó durante gran parte de su carrera deportiva, anunció su fallecimiento hacia las 9 de la noche, y poco después, se sumó también el FC Barcelona, donde Quini jugó durante cuatro años. Diversas personalidades del mundo del deporte rey lamentaron rápidamente el deceso del exfutbolista, siendo especialmente emotiva la despedida que le dieron jugadores que salieron de Mareo, la cantera del Sporting, y tuvieron una relación especial con él, como David Villa, Luis Enrique o Abelardo.

Enrique Castro "Quini" (FOTO: Twitter)

Quini empezó a jugar en el Sporting de Gijón en 1968. Rápidamente, se destapó como un gran goleador, consiguiendo su primer premio Pichichi como máximo goleador de Segunda División, y atrayendo las miradas del seleccionador nacional, que le convocó en repetidas ocasiones. En 1980, tras varias temporadas siendo objetivo del equipo culé, fichó por el Barça, entrenado entonces por el argentino Helenio Herrera, y allí, consiguió dos premios consecutivos al mayor goleador, y se convirtió además en un ídolo para la afición.

Una afición que, junto a toda España, contuvo el aliento cuando Quini fue secuestrado en 1981. El cautiverio del delantero fue devastador para sus compañeros, que se jugaban la Liga, y que, en algunos casos, ofrecieron su propia vida a cambio de la del delantero asturiano. El secuestro finalizó felizmente el 25 de marzo de 1981, después de largas negociaciones con los captores. Enrique Castro se retiró por primera vez del fútbol en 1984, recibiendo un homenaje del Barça, pero posteriormente decidió volver a los terrenos de juego, para enfundarse de nuevo la camiseta del Sporting de Gijón, y jugar tres temporadas más.

La capilla ardiente, en El Molinón, que llevará su nombre

Pese a haber jugado varias temporadas en el Barça, lo que, como él mismo dijo, le cambió la vida, Quini siempre fue un enamorado del Sporting de Gijón. Después de su retirada, continuó vinculado al equipo gijonés como delegado de campo, teniendo contacto con algunas de las principales figuras que salieron de Mareo durante los años 80 y 90. Por ello, su capilla ardiente ha quedado instalada hoy en el estadio El Molinón, donde miles de aficionados y figuras del fútbol han rendido el último homenaje al delantero. Todas las personas que han visitado el velatorio han destacado el carácter cercano y la bondad del fallecido. "Quini era la típica persona de la que nadie podía hablar mal" declaró uno de los aficionados.

Minutos antes de que se abriese la capilla ardiente, el ayuntamiento de Gijón, reunido de manera extraordinaria, decidió por unanimidad rebautizar El Molinón, el estadio en el que Quini brilló, para hacer un homenaje eterno al Brujo. El campo del Sporting de Gijón será conocido desde hoy como Estadio El Molinón- Enrique Castro Quini. Tanto el Sporting como el Barça han anunciado que harán un homenaje a Quini este fin de semana, antes de sus respectivos partidos de liga.

Tal y como dijo en la noche de ayer Abelardo Fernández, exjugador del Sporting y actualmente entrenador del Deportivo Alavés, el día de ayer era temido por los gijoneses. La ciudad asturiana queda huérfana de un hombre que, aunque no nació en ella, era de allí, puesto que vivió en ella gran parte de su vida, y llevó los colores del Sporting por todo el mundo. En 2008, el ayuntamiento de Gijón decidió dedicar un parque de la ciudad a Quini y a su hermano Jesús, también futbolista, y que murió en una playa cántabra en 1993 cuando intentaba rescatar a una familia que se estaba ahogando en el mar. Todo corazón era Quini, y así se le recordará muchos años.

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