LA EXCEDENCIA DE LUIS ENRIQUE

by Carlos Ibarra G.

Madrid, 4 de diciembre de 2019

Luis Enrique es, de nuevo, seleccionador español. Luis Rubiales, presidente de la Federación Española de Fútbol, y José Francisco Molina, director deportivo, le anunciaron en una conferencia de prensa en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. Robert Moreno, hasta ahora seleccionador, no formará parte del cuerpo técnico del asturiano.

luis enrique

Luis Enrique en rueda de prensa (Foto: La Vanguardia)

Recordemos que Luis Enrique abandonó el banquillo de La Roja por un problema familiar en agosto de este mismo año. La Federación y Luis Enrique se habían comprometido a que en el momento en que tuviera fuerzas para regresar al cargo podría volver, algo que resulta chocante ya que en la presentación de Robert Moreno, los dos altos directivos de la Federación dejaron claro que el puesto de Moreno no era de interinidad mientras durase la excedencia de Luis Enrique. Tal excedencia, a nivel contractual, nunca existió.

Si volvemos a leer la última línea del segundo párrafo, aparece la palabra excedencia. Con esto se va romper la burbuja en la que vive el fútbol actual durante los minutos que leas este texto, porque es necesario bajar de la nube y pisar tierra. Vamos a dejar por un momento las estrellas para centrarnos en los seres humanos que estos personajes son también.

Cuando perdemos a un familiar por culpa del cáncer es una situación que nadie quiere vivir, nadie quiere pasar ese mal trago, ese momento trágico que la vida nos pone delante. Cuando perdemos a ese familiar nuestra vida continua, tenemos que volver a nuestros trabajos, a nuestros institutos o facultades, es decir, a nuestra rutina. Llenos de dolor tenemos que adaptarnos al día a día sin excedencias laborales de por medio.

Sin embargo, dependiendo de quién seas y dónde trabajes, puedes tener ese privilegio. Luis Enrique ha disfrutado de ese privilegio. La razón más típica que solemos acentuar cuando hablamos de cargos en el fútbol es “se lo puede permitir”. Hoy por hoy, en 2019, en pleno siglo XXI, tengo entendido que los entrenadores de fútbol profesional siguen siendo personas humanas y no robots. El fútbol debería de empatizar y humanizarse, debería transmitir más valores fuera de los terrenos de juego.

El asturiano se debería haber adaptado a su situación, y en el caso de no poder seguir con sus obligaciones, rescindir su contrato sin ninguna excedencia de por medio, y sin una negociación con la Federación que le permita volver cuando ya se encuentre recuperado.

“Que yo no creo en las personas normales, lo que yo digo es que todos somos especiales", canta Kase. O en la canción 8 líneas. Así debería de ser, tratar a todos por igual, sin privilegios, seas quién seas y trabajes en lo que trabajes. “No hay buenos ejemplos, reina la ignorancia, caldo de cultivos, para la intolerancia.” Si no cambiamos nuestra mentalidad, este último fragmento de la canción “Esto no para” de Kase. O, cada día que pase cobrará más sentido.

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