MUERE HENRI LABORDE DE MONPEZAT, ESPOSO DE LA REINA MARGARITA DE DINAMARCA

by Felipe Manchón Campillo

El príncipe Henri Laborde de Monpezat, casado desde 1967 con la reina Margarita II de Dinamarca, falleció el pasado 13 de febrero en el palacio de Frederensborg, situado a 40 kilómetros de Copenhague, a los 83 años de edad. Su salud se había deteriorado mucho en los últimos meses, después de que se le diagnosticara demencia. La muerte del príncipe Henri de Dinamarca termina con una vida real llena de frustraciones en la que el marido de la reina estuvo siempre condenado a un papel secundario.

Henri Laborde de Monpezat había sido ingresado días antes por una infección y la detección de un tumor en el pulmón izquierdo, que finalmente era benigno, pero que se complicó. Su hijo mayor, el príncipe Federico, tuvo que volver antes de lo previsto de su viaje a los Juegos Olímpicos de Invierno, que se están celebrando en Corea del Norte, por el empeoramiento de la salud de su padre. Las declaraciones de miembros de la familia del príncipe apuntaban todas en un mismo sentido, que Henri estaba viviendo sus últimas horas de vida.

La muerte del marido de la reina Margarita traerá aparejada un cambio en la tradición real de los entierros. En una polémica entrevista que provocó que posteriormente la Casa Real danesa informase de que el consorte de la reina sufría un tipo de demencia, el príncipe Henri declaró que no quería ser enterrado con su mujer en la catedral de Roskilde, en Copenhague, porque no había recibido el título de rey consorte, y acusó a la reina de tomarle “por tonto”. Finalmente, los restos mortales de Henri Laborde de Monpezat serán incinerados el próximo día 20, y estas cenizas serán repartidas entre el mar y el palacio de Frederensborg, su residencia real favorita. Los homenajes serán privados por expreso deseo del difunto.

Un príncipe francés en Dinamarca

La relación de Henri Laborde de Monpezat con su país de adopción nunca fue la mejor. Una parte de la sociedad danesa nunca le aceptó del todo, y sus salidas de tono de los últimos años no ayudaron a ello. Todo era muy diferente cuando el joven Monpezat se casó con la entonces princesa heredera de Dinamarca, Margarita, hija mayor del rey Federico IX, en 1967. Con ella, tuvo dos hijos, los príncipes Federico y Joaquín. En 1972, tras la inesperada muerte del monarca, Margarita se convirtió en reina de Dinamarca, pero su esposo no subió al trono con ella, ante la ausencia de regulaciones al respecto. Empezó entonces un proceso de desencanto por parte del príncipe Henri, que, a medida que pasaban los años, se sentía cada vez menos cómodo con su posición, y que acabó distanciado de ella por su propia frustración.

“Hubo una vez un hombre que se llamaba Enrique. Conoció a una princesa que se llamaba Margarita. Se enamoraron perdidamente y se casaron. Así que el hombre no obtuvo sólo a la princesa, que más tarde fue reina, sino también a todo un pueblo. Fue una historia de amor feliz, pero un infeliz encuentro de culturas. Al pueblo no le gustaba realmente el hombre. Era diferente. Venía de otro país. Nunca aprendió a hablar danés a la perfección. Y le interesaban las bellas artes. Muy extraño. Así que fue acosado. Y cuando expresó el deseo de mantener su propia identidad, todo empeoró. Henri el francés nunca se convirtió del todo en Henrik el danés, incluso aunque le obligamos a cambiar de nombre. Ahora ha muerto. Y los acosadores nos inundan con obituarios sobre esta fantástica persona que era atractiva, diferente, excitante… La hipocresía no tiene fin” escribió Mette Bock, ministra de Cultura danesa en Facebook, como un resumen de la relación tormentosa que el recientemente fallecido príncipe tuvo con Dinamarca. Habrá un antes y un después de Henri Laborde de Monpezat, un príncipe inolvidable, en Dinamarca. 

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