ERDOĞAN CONQUISTA EL PODER ABSOLUTO EN UN TRIUNFO CONTESTADO POR LA OPOSICIÓN

by Felipe Manchón Campillo

Madrid, 25 de junio de 2018

El presidente de la República de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan, consiguió en las elecciones presidenciales y parlamentarias de ayer un importante triunfo que refuerza el poder omnímodo que ha ido conquistando con el paso de los años. En las presidenciales, Erdoğan obtuvo un 52,59% de los votos, un punto más que en 2014, y en las parlamentarias, la coalición Alianza Popular obtuvo la mayoría absoluta de los escaños. El resultado fue contestado por los partidos opositores, que acusaron a Erdoğan de haber manipulado el recuento, y que señalaban que, según sus propios datos, el presidente no había obtenido el 50% de votos, lo que obligaría a una segunda vuelta. De esta manera, Erdoğan se convierte oficialmente en el hombre más poderoso del último siglo en Turquía.

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan, celebra su victoria en las elecciones (FOTO: Twitter)

El resultado oficial concedía al presidente Erdoğan un 52,59% de los votos, frente a un 30,75% de su principal rival, el progresista Muharrem İnce, candidato del Partido Republicano Popular (CHP). A bastante distancia se colocó el candidato de la izquierda prokurda, Selahattin Demirtaş, en prisión desde noviembre de 2016, y obteniendo un 8,05% de los sufragios, un punto y medio por debajo de su resultado en 2014. En cuanto a las elecciones parlamentarias, la coalición formada entre el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) y el Partido del Movimiento Nacionalista (MHP) logró un 54% de los votos, lo que les garantiza la mayoría absoluta, pese al descenso del AKP en escaños.

Estas elecciones fueron convocadas por el presidente Erdoğan, que quiso hacer coincidir los comicios presidenciales, que debían celebrarse este año, y los parlamentarios para intentar obtener un buen resultado. Sin embargo, la crisis económica a la que se enfrenta el país, sumada a la represión a la que el presidente ha sometido a la oposición, que se ha incrementado en los últimos años a partir del golpe de Estado fallido de julio de 2016, permitían que los partidos contrarios al líder del AKP se planteasen esta cita con las urnas como una buena oportunidad para ponerle en apuros. El objetivo era conseguir que se celebrase una segunda vuelta entre Erdoğan y un candidato de la oposición, algo que no se ha conseguido. Pese a ello, desde el CHP, se dudaba del recuento oficial. “Aún continúa el recuento, y los datos que tenemos dicen que habrá segunda vuelta” declaró anoche el portavoz del partido, Bulent Tezcan.

El HDP consigue mantenerse en el Parlamento

Uno de los principales titulares que deja la noche electoral en Turquía es que el Partido Democrático de los Pueblos (HDP), de izquierda prokurda, ha logrado un 11,2% de los votos, lo que le permite mantener su representación en el próximo Parlamento, en el que dispondrán de 67 escaños, ocho más que hasta ahora. El HDP consiguió hacerse fuerte en la costa mediterránea y en la región de Tracia, obteniendo así un resultado de mucho mérito, pues Erdoğan, que ha considerado a los kurdos sus peores enemigos, ha combatido a este partido, encarcelando a sus dos líderes en 2016, acusados de pertenecer al Partido de Trabajadores del Kurdistán (PKK). El resultado de ayer, junto al más modesto apoyo obtenido por Demirtaş, permite una pequeña alegría a un partido necesitado de ellas.

La oposición seguirá siendo liderada por el CHP, el partido fundado en 1923 por Mustafá Kemal Atatürk, el artífice de la Turquía moderna. El líder de la formación, Kemal Kılıçdaroğlu, decidió no presentarse como candidato a las presidenciales, y permitió que uno de sus rivales internos, Muharrem İnce, lo hiciese en su lugar, aunque sí encabezó la lista del CHP en las parlamentarias. El resultado de las presidenciales no es comparable al de hace cuatro años, puesto que, en 2014, el CHP apoyó a Ekmeleddin İhsanoğlu, miembro del nacionalista MHP, como candidato a las presidenciales. İhsanoğlu obtuvo entonces el 38,44% de los votos, casi ocho puntos más de los sufragios obtenidos ayer por İnce. Sin embargo, el resultado no es malo del todo. En las parlamentarias, los republicanos, que se presentaron encabezando una coalición formada en su mayoría por partidos conservadores, han logrado un tímido aumento de 12 diputados con respecto a la anterior composición de la cámara.

Simpatizantes del CHP, durante uno de los actos de la campaña de Muharrem İnce (FOTO: Twitter)

En la nueva Gran Asamblea Nacional turca, que tendrá 50 miembros más en esta legislatura, el AKP ha perdido la mayoría absoluta, con 24 escaños menos que en 2015. Sin embargo, la coalición conservadora trazada entre Erdoğan y el líder nacionalista Devlet Bahçeli previamente a las elecciones permite al partido del gobierno mantener la mayoría absoluta, gracias a los 50 escaños del MHP. Erdoğan tendrá pues que gobernar con los nacionalistas islámicos, que han facilitado su política durante los últimos años, aunque no es descartable que el presidente prefiera volver a adelantar las elecciones parlamentarias, como ya ocurriera hace tres años, antes que gobernar con el MHP.

Camino a la presidencia ejecutiva

Las elecciones de ayer significaron un cambio de época en Turquía, puesto que fueron las primeras que se celebraron con la nueva Constitución, aprobada el año pasado en un polémico referéndum con una diferencia de dos puntos y medios a favor del sí y entre rumores de manipulación del resultado, en vigor. La Carta Magna implica la culminación de la conquista del poder por parte de Recep Tayyip Erdoğan, quien, a partir de ahora, será tanto jefe del Estado como jefe del Gobierno, con el título de presidente ejecutivo de la República de Turquía.

El puesto de primer ministro, que el propio Erdoğan ocupó durante once años, desaparecerá próximamente. Antes de 2014, todo el poder ejecutivo del país otomano era ejercido por la jefatura del Gobierno, y la presidencia era un cargo meramente simbólico. Sin embargo, la llegada de Erdoğan al complejo presidencial de Ankara inició un proceso de transformación orgánica, en el que la presidencia fue ganando competencias, y los sucesivos primeros ministros, Ahmet Davutoğlu y Binali Yıldırım, actuaron como meros colaboradores del presidente.

Estas elecciones, que completan el giro autocrático al Estado turco que Erdoğan inició en 2014, provocan la desaparición del cargo de primer ministro, que ha sido ejercido a lo largo de las últimas décadas por políticos tan importantes como Bülent Ecevit, Süleyman Demirel o Turgut Özal, y la transformación de Erdoğan en un presidente absoluto, que tendrá que afrontar en este nuevo mandato que, según la ley, será el último, una situación crítica del país y un aumento de la oposición, cada vez más unida contra un mandatario que seguirá previsiblemente alejándose de Europa y acercándose hacia posiciones autárquicas, apoyándose externamente en Rusia. El voto de ayer no es más que una etapa más en la trayectoria del erdoganismo, un culebrón que continuará a buen seguro en los próximos años.

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