LA UNIÓN EUROPEA CELEBRA UNA CUMBRE FUNDAMENTAL FALLIDA SOBRE SU ESTRATEGIA MIGRATORIA

Madrid, 25 de junio de 2018

Un núcleo reducido de 16 países de la Unión Europea celebró ayer una reunión crucial sobre la estrategia migratoria que debe adoptarse en los organismos comunitarios. El elevado número de embarcaciones que han llegado a las fronteras continentales en las pasadas semanas ha provocado que la polémica en este sentido haya aumentado, y que sea necesario trabajar en un consenso político en este sentido. Sin embargo, no consiguió alcanzarse ningún acuerdo al respecto, y por tanto, la crisis previsiblemente continuará.

Varios jefes de gobierno europeos, durante la cumbre del domingo (FOTO: Twitter)

El nivel de llegada de migrantes a la Unión Europea, tanto por mar como por tierra, es el más bajo desde 2014. Ello no ha impedido que varios países, como Italia, Austria o Alemania, se hayan mostrado durante las últimas semanas en contra de cumplir sus objetivos migratorios. Estos países, junto a los integrantes del grupo de Visegrado, República Checa, Hungría, Polonia y Eslovaquia, se han declarado partidarios de una política extremadamente restrictiva con la recepción de migrantes, y de iniciativas como el cierre de fronteras y la restauración de los controles interiores, dejando en suspenso el tratado de Schengen.

En el otro extremo, se encuentran principalmente dos gobiernos, el de España y el de Francia, que se han mostrado a favor de recibir migrantes en sus países, de aumentar el número de puertos seguros y de revisar la política migratoria que la Unión Europea ha ido fijando, pero que no se está cumpliendo. El único acuerdo al que se llegó ayer en esta minicumbre convocada por el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, fue el de que este asunto se dirimirá con la presencia de una parte de los países comunitarios. Asuntos como el incremento de la seguridad europea, el refuerzo y apoyo a la agencia FRONTEX y la creación de un proyecto de Policía Europea Fronteriza estuvieron puestos encima de la mesa ayer, sin que alcanzase ningún entendimiento al respecto.

La reforma del sistema de Dublín, clave para convencer a Italia

Desde el cambio de gobierno y la llegada de Matteo Salvini al ministerio del Interior, Italia se ha convertido en el país que más se ha opuesto a recibir migrantes en sus fronteras, protagonizando rechazos de embarcaciones que contravienen el derecho internacional, y dejando claro que su posición es inamovible. Sin embargo, desde Bruselas, existe la convicción de que Italia podría volver a aceptar las condiciones europeas si se reforma el sistema de Dublín, que determina qué país es responsable de resolver las solicitudes de asilo y refugio pedidas por los migrantes. En todo caso, esta reforma es complicada, pues necesitaría de la aprobación de todos los países europeos, algo que parece imposible.

Esta ha sido la primera cumbre europea a la que Pedro Sánchez ha asistido como presidente del Gobierno de España. La decisión tomada por el Ejecutivo español de ofrecer el puerto de Valencia a los migrantes al bordo del Aquarius cambió la tendencia comunitaria, y abrió una nueva alternativa de actuación, que fue refrendada el sábado en el encuentro que Sánchez mantuvo con el presidente francés Emmanuel Macron en el Palacio del Elíseo, en París. En esta cumbre reducida, el presidente español ha dejado claro que su política no es cerrar los ojos ante la realidad migratoria europea, aunque ha hecho buenas las palabras del ministro de Fomento, José Luis Ábalos, quien, en una entrevista en la Cadena SER, ha declarado que España “no puede convertirse en el salvamento marítimo de toda Europa”.

 

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