EL ATAQUE A BOLSONARO EMBARRA AÚN MÁS LA CAMPAÑA BRASILEÑA

Madrid, 7 de septiembre de 2018

El candidato del ultraderechista Partido Social Liberal a la presidencia de Brasil, Jair Bolsonaro, fue apuñalado en la tarde de ayer durante un acto de su campaña en la ciudad de Juiz de Fora por un hombre de unos 40 años. Bolsonaro fue rápidamente trasladado a un hospital, donde su estado es grave, pero estable. Este ataque complica aún más la atípica carrera hasta los comicios del próximo mes de octubre, una campaña marcada por la crisis política en el país carioca.

Bolsonaro fue apuñalado en el abdomen por un hombre llamado Adélio Bispo de Oliveira, antiguo militante del Partido Socialista, y admirador del expresidente venezolano Hugo Chávez, según las primeras informaciones. El candidato fue auxiliado en el lugar mismo del ataque, en el estado de Minas Gerais, y trasladado a una clínica, donde ingresó en estado grave, con un pulso bajo, inconsciente y con una hemorragia interna que hacía peligrar su vida, puesto que el apuñalamiento le había atravesado los intestinos y una arteria. Tras una operación de dos horas, los médicos consiguieron estabilizar al candidato, quien se recupera de este ataque en el hospital.

El ataque contra Jair Bolsonaro fue condenado por todos los políticos, empezando por el presidente Michel Temer, y siguiendo por algunos de los rivales de Bolsonaro, Ciro Gomes, Lula da Silva o Gerardo Alckmin. “La democracia no aguanta este tipo de situaciones” señaló la Orden de Abogados de Brasil en un comunicado. Como consecuencia de este ataque, Bolsonaro ha decidido suspender su campaña hasta que no se recupere. Nadie se aventura aún a pronosticar hasta qué punto este suceso pueda o no tener un impacto sobre el resultado final de los comicios.

El favorito más impopular

Desde hace algunos meses, Jair Bolsonaro, un antiguo militar que había pertenecido a una decena de partidos, y apodado “el Donald Trump brasileño”, es el candidato que más apoyo parece concitar en todas las encuestas. Sin embargo, es a la vez el favorito más impopular de la historia reciente de Brasil. Con una ideología populista de extrema derecha, Bolsonaro es un conocido partidario de la dictadura militar que gobernó el país de 1964 a 1985, y defiende posturas homófobas, sexistas e incluso eugenésicas, puesto que ha llegado a defender la esterilización de los pobres para evitar problemas de integración. Pese a todo esto, el último sondeo le coloca con un 26% de intención de voto, con más de 10 puntos de ventaja sobre sus rivales.

La existencia de una segunda vuelta en las elecciones presidenciales del país carioca, que se celebrará el 28 de octubre, permitiría evitar que Bolsonaro, que hace apenas unos días defendía fusilar a los miembros del Partido de los Trabajadores, al que pertenece Lula da Silva, se convirtiese en presidente de Brasil. El problema es que no hay un candidato con posibilidades claras de vencerle. Los tres con más opciones son el socialdemócrata Ciro Gomes, la ecologista Marina Silva y el conservador Geraldo Alckmin.

El Partido de los Trabajadores, por su parte, no ha nominado aún a ningún candidato después de que el Tribunal Supremo prohibiese a Lula da Silva presentarse a la presidencia, al estar en la cárcel. El favorito para ser finalmente el cabeza de lista de la formación progresista es el exalcalde de Sao Paulo Fernando Haddad, apoyado por Lula. Los últimos sondeos muestran sin embargo que una parte del voto al PT podría ir a parar a Gomes o a Silva, para intentar vencer a Bolsonaro. Lo que está claro es que todo puede cambiar tras el ataque de ayer al político ultraderechista.

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