OTRO CASO DE ABUSOS SEXUALES HACE TAMBALEAR LA ESTABILIDAD DE LA IGLESIA DE EEUU

Madrid, 14 de septiembre de 2018

Un nuevo caso de supuestos abusos sexuales en la Iglesia de Estados Unidos se reveló ayer. En este caso, el presunto abusador es el obispo Michael J. Bransfield, acusado de acosar a hombres mayores de edad. Este caso coincide con la visita de los representantes de la cúpula de la Iglesia norteamericana al Papa, que ya ha abierto una investigación al respecto, y a la que asistió, entre otros, monseñor Brian Bransfield, secretario general de la Conferencia Episcopal de EE UU y primo del obispo investigado.

Francisco ha aceptado la renuncia voluntaria del supuesto abusador, que cumple próximamente 75 años, y ha ordenado así abrir la investigación que no solo determinará hasta dónde llegaron los abusos sino también qué relación mantenía Bransfield con el excardenal McCarrick, obligado a renunciar en el mes de julio por motivos similares.

Tras la reunión, la Conferencia Episcopal de Estados Unidos emitió un breve comunicado de agradecimiento: "Estamos muy agradecidos al Santo Padre por habernos recibido en esta audiencia. Compartimos con el papa Francisco nuestra situación en Estados Unidos. Cómo el cuerpo de Cristo está lacerado por el diablo de los abusos sexuales. Él escuchó desde lo más profundo de su corazón. Fue un intercambio extenso, fructífero y positivo".

Francisco impone orden y convoca una histórica reunión

Los de Estados Unidos no son los únicos escándalos que azotan la cada vez más inestable posición de la Iglesia. A ellos se suman los 1.670 religiosos alemanes acusados de abusar de unos 3.600 niños, e incluso las denuncias contra el Papa de encubrimiento de un arzobispo y exnuncio. Tanto es así que esta semana Francisco anunció una decisión histórica para poner fin, o al menos intentarlo, a la interminable lista de males cometidos sin remedio ni asunción de culpas.

El  conocido como C9, es decir, el consejo de nueve cardenales que asesora al Pontífice, comunicó la decisión de Francisco de convocar a los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo entre los días 21 a 24 de febrero en la Santa Sede para adoptar medidas que permitan erradicar esos abusos en todos los países.

La futura reunión sentará las bases de lo que el Pontífice pretende que sea un nuevo paradigma eclesiástico, basado en el orden y homogeneidad en las medidas de prevención y castigo. Pero esto no será todo. Además, el propio C9 ya explicó en un comunicado que había propuesto al papa Francisco reflexionar sobre "el trabajo, la estructura y la composición del consejo", para limpiar su imagen de cara al mundo a causa de las acusaciones, precisamente por abusos sexuales, contra los cardenales Francisco Javier Errázuriz Ossa, arzobispo emérito de Santiago, y George Pell, que ya ha sido llevado a los tribunales en Australia.

Deja tus comentarios

Enviar un comentario como invitado

0
terminos y condiciones.

Comentarios

  • No se han encontrado comentarios