MACEDONIA CAMBIARÁ SU NOMBRE PESE AL FRACASO DEL REFERÉNDUM

by Felipe Manchón Campillo

Madrid, 1 de octubre de 2018

La Antigua República Yugoslava de Macedonia se llamará a partir de ahora República de Macedonia del Norte tras el referéndum celebrado en el país ayer. Pese a que en la consulta solamente participó un 36% del censo, no alcanzando el mínimo de participación para ser vinculante, el primer ministro del país, Zoran Zaev, anunció ayer que el cambio de nombre se llevará a cabo de todas formas, atendiendo a que un 94,19% de los votantes se ha manifestado a favor de esta modificación. “Las decisiones las toman quienes votan, la votación es definitiva y la decisión de los ciudadanos no puede ser ignorada” declaró Zaev, quien pidió también a la oposición conservadora que le apoye en esta decisión.

La escasa participación en el referéndum, provocada entre otros factores por el veto al mismo por parte de la principal formación de la oposición, la agrupación conservadora VMRO-DPMNE, supone un fracaso para la postura del gobierno socialdemócrata de Zaev, que había apostado fuerte por este acuerdo. Tras la intervención del primer ministro, el líder de la oposición, Hristijan Mickoski, anticipó que en ningún caso apoyará la decisión de Zaev. “El acuerdo del nombre no recibió luz verde, sino un claro ‘stop’ de los ciudadanos de Macedonia. La gente demostró una gran conciencia democrática y patriótica” afirmó Mickoski.

La nueva situación obligaba a Zoran Zaev a buscar el apoyo de los dos tercios del parlamento macedonio para dar luz verde al cambio de nombre. Sin embargo, el resultado de la consulta, sumado al rechazo anunciado por la oposición conservadora, permite pronosticar que el ejecutivo tendrá casi imposible conseguir este nivel de apoyo, ya que es improbable que ningún grupo parlamentario acepte la adopción de esta medida sin que la consulta haya alcanzado el mínimo fijado, y que se verá obligado a buscar otra solución para intentar sacar adelante sus planes.

Mucho más que un cambio de nombre

El referéndum de ayer iba más allá de un mero cambio de denominación del país, puesto que concluía una disputa de décadas entre Macedonia y Grecia con un acuerdo que satisfacía tanto los intereses helenos, que no deseaban que el país vecino se llamase igual que una región de su país, como los macedonios, que, en virtud de este acuerdo, conseguirían el apoyo de Grecia para su ansiado ingreso en la Unión Europea y la OTAN. El pacto entre Zaev y su homólogo griego Alexis Tsipras se cerró en junio de este año, y, desde entonces, en previsión de que el acuerdo saliese adelante sin ningún problema, las negociaciones para el acceso macedonio a ambas instituciones se han acelerado.

Desde Grecia, Tsipras calificó la decisión de Zaev de seguir adelante con el cambio de nombre del país pese a no haber alcanzado el mínimo de participación requerido, mientras que el ministro de Asuntos Exteriores heleno, Nikos Kotzias, acusó al nacionalismo, la desconfianza, las noticias falsas y el fanatismo de haber estado detrás de la baja participación en este plebiscito. Todo queda en suspenso tras el resultado del referéndum, y nadie se atreve a pronosticar cuáles serán los siguientes pasos dados por el gobierno de Skopie en su voluntad de tener un rol mayor en el plano internacional.

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