LA DIMISIÓN EN DIFERIDO DEL MINISTRO DEL INTERIOR AGRAVA LA CRISIS DE MACRON

Madrid, 3 de octubre de 2018

El presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, aceptó en la noche de ayer la dimisión de su ministro de Estado y del Interior, Gérard Collomb, que le había presentado su renuncia el lunes por la mañana, siendo inicialmente rechazada, pero posteriormente aceptada. Con la salida de Collomb, una de las figuras más emblemáticas del gabinete de Macron y uno de los primeros apoyos que tuvo durante su campaña, la crisis del presidente de la República, que ha sufrido la dimisión de tres ministros en mes y medio, y un contundente descenso en su popularidad, que es cada vez más baja. El primer ministro, Édouard Philippe, asumirá las responsabilidades de Interior hasta que se elija un sucesor, un trámite que Macron quiere acelerar.

El divorcio entre Macron y Collomb, como lo ha llamado “Le Monde”, se ha ido fraguando con el paso de las semanas. Después de varios desacuerdos políticos, Collomb acusó a principios de septiembre a Emmanuel Macron de falta de humildad, y lamentó que cada vez menos personas puedan hablarle, y pocos días después, anunció su decisión de abandonar el Gobierno galo tras las elecciones europeas de 2019 para volver a presentarse a la alcaldía de Lyon, puesto que ocupó durante 16 años. Esta dimisión en diferido sentó muy mal en el Gobierno, y muchos fueron los que le pidieron que renunciase inmediatamente.

Tras varias semanas de rumores, Collomb le comunicó a Macron el lunes su decisión de dimitir inmediatamente, pero el presidente la rechazó, asegurando a su ministro del Interior que tenía plena confianza en él. Sin embargo, lejos de conformarse con ello, el todavía ministro hizo un doble movimiento, haciendo público por un lado el rechazo de Macron a su dimisión en el diario “Le Figaro” y forzando al alcalde de Lyon, Georges Képénékian, a dimitir de su cargo, dejando el puesto libre para que Collomb desembarcase de nuevo en la ciudad con efecto inmediato. Finalmente, a última hora de la tarde de ayer, Macron aceptó finalmente la renuncia de su ministro del Interior, y puso en marcha el relevo.

Continúa la cuesta abajo para el presidente Macron

La salida de Gérard Collomb, fiel entre los fieles y uno de los consejeros más valorados por el presidente Macron durante su campaña y primeros meses de presidencia, llega en el peor momento político del presidente de la República, cuya popularidad sigue bajando en picado, batiendo récords por lo bajo. El último sondeo, realizado por AFP, muestra que solamente un 32% de los franceses apoyan al inquilino del Elíseo, y que un 67% de los entrevistados consideran que está haciendo un mal trabajo. Los continuos cambios en el Ejecutivo, unidos al llamado caso Benalla, han perjudicado la imagen de un presidente al que, poco más de un año después de su elección, muchos ven alejado del resto del mundo.

La dimisión de Collomb ha provocado que Édouard Philippe, el primer ministro, asuma su sucesión de momento. Sin embargo, es improbable que Philippe mantenga las competencias de Interior de forma permanente. La prensa francesa evoca varios nombres para convertirse en el nuevo ministro del Interior con rango de ministro de Estado, entre ellos varios ministros, como el de Hacienda, Gérald Darmanin, el de Asuntos Exteriores, Jean-Yves Le Drian, el secretario de Estado de Relaciones con el Parlamento, Christophe Castaner, y el portavoz del Gobierno, Benjamin Griveaux, así como figuras de fuera del Ejecutivo, como el fiscal jefe de París, François Molins, y Frédéric Péchenard, exdirector general de la Policía. La voluntad de Macron es que el nuevo ministro del Interior tenga un peso político contundente para que su cuesta abajo se frene definitivamente.

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