LOS LOBBIES, ESE GRAN DESCONOCIDO

by Elena Omedes

Madrid, 11 de octubre de 2018

El historiador y director de “La Fábrica de los Discursos” Francisco Carillo reivindicó la necesidad del “lobbismo” como “actividad obligatoria para la defensa de los intereses de la ciudadanía”. Así lo defendió en la presentación del Número 27 de la revista “Tribuna Norteamericana” el pasado jueves, donde le acompañaron Javier Rupérez y María Rosa Rotondo.

Durante la conferencia, los ponentes disertaron sobre grupos de poder, grupos ocultos, e intereses escondidos. Pero en realidad hay un mundo mucho más amplio detrás. Según Rotondo, a pesar de tratarse de un tema de actualidad y de ser una práctica de habitual consumo entre representantes políticos y empresariales, es a su vez un tema “sorprendentemente desconocido” en España, donde consta de muy mala reputación, en parte por ese desconocimiento causado por la falta de una regulación que garantice una transparencia completa.

La diferencia cuando concebimos un concepto como lobbying en Estados Unidos o en Europa viene dada principalmente en los sistemas políticos, así lo afirmaba María Rosa Rotondo, quien tuvo la oportunidad de visitar a varios lobistas de la capital norteamericana. El sistema político norteamericano favorece la canalización de fondos directamente hacia los candidatos, que hacen que la transición de los intereses privados sea -por -decirlo de alguna manera- bastante más directa que en Europa, donde en la mayor parte de los países la acción del lobby se canaliza a través de un trabajo de persuasión muy duro”, afirmó Rotondo, Presidenta de la Asociación de Profesionales de las Relaciones Institucionales, y de la Asociación Europea. 

La Presidenta de APRI destacó también el hecho de que las consultoras estadounidenses se especializan en un solo partido, a diferencia de España, dándole así un valor infinitamente más alto a las relaciones personales.

Un plan para acabar con la mala imagen que hay en España de los Lobbies

Francisco Carrillo, defensor de esta actividad, insistió en los beneficios que trae a la ciudadanía la existencia de determinadas firmas que trabajen para conseguir un avance, un derecho determinado o para la defensa de unos intereses. “Es uno de los puntales que toda democracia debería tener”, aseguraba con firmeza, alegando que sólo existe esta figura en las sociedades democráticas. 

El Director de “La Fábrica de Discursos” quiso hacer hincapié en la necesidad de transformar la mala imagen que se tiene en Europa, concretamente en España, de los lobbies, poniendo como ejemplo el funcionamiento de éstos en Washington. “No hay ningún tipo de maldad en la actividad que realizan. Lo que hay realmente es la defensa de unos intereses. De hecho, hay una ley ( Disclousure Act. 1985)  donde se regula precisamente qué debería tener un lobby, qué debería hacer, para quién, y cómo debería trabajar.  Y eso está totalmente registrado” , destacó Carrillo

Javier Rupérez, diplomático que ha representado a España en distintos países y que fue embajador de España en Estados Unidos con el Gobierno de José María Aznar a su vez, ofreció un análisis exhaustivo acerca del aprovechamiento del separatismo catalán de los sistemas de lobby que existen en Estados Unidos, a través del conocido FARA “Foreign Agents Registration Act”. En 2014,  abrieron una agencia de lobby en representación del Gobierno de Cataluña, dirigida a senadores y representantes que eran proclives a escuchar un mensaje separatista catalán. Entre ellos, fundamentalmente representantes cubanos de origen republicano que tenían cuentas pendientes con el gobierno español, por no haber sido lo suficientemente duro con el castrismo en su momento. 

“Influir en el poder siempre ha sido parte de la historia. La diferencia es que en EE.UU. son conscientes de ello y compiten libremente

A pesar de la voluntad de Trump por terminar con estas actividades, el lobbismo en Estados Unidos está floreciendo cada vez más, y eso, según Carrillo, se debe en gran parte a la cultura  estadounidense de reconocer la fortaleza de la sociedad civil, y por lo tanto reconocer los lobbies como un aspecto de la libertad de expresión, como una actividad normal a la vez que conveniente para el propio desarrollo de la democracia. “Influir en el poder siempre ha sido parte de la historia. La diferencia es que en EE.UU. son conscientes de ello y compiten libremente” , afirmaba el historiador.

En definitiva, los tres ponentes mostraron su preocupación ante la falta de regulación que existe en España, sin la cual no disponemos de una transparencia completa, a pesar de los reclamos de las instituciones. También reiteraron la necesidad de dar a conocer los beneficios del lobbismo y de la importancia de vincular los lobbies al término participación y no al de corrupción. 

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