EDUCACIÓN E INNOVACIÓN, LAS CLAVES DE UNA NUEVA AMÉRICA LATINA

by Felipe Manchón

La renovación de América Latina pasa por un esfuerzo humano y económico sobre dos puntos clave, la educación y la innovación, esta es la conclusión a la que llegó periodista argentino Andrés Oppenheimer, en su intervención durante un acto organizado en la Casa de América, con ocasión de su 25 Aniversario

Andrés Oppenheimer, galardonado a lo largo de su carrera con algunos de los premios más importantes de la profesión como el Pullitzer o el Ortega y Gasset, pronunció esta conferencia en el auditorio de la Casa de América el pasado 6 de junio. La conferencia versó sobre el futuro de América Latina en la era de la innovación, un tema al que el autor ha dedicado su último libro, “Crear o morir: cómo reinventarnos en la era de la innovación”. 

América Latina, comenzó Oppenheimer, es una región obsesionada con la historia, y demasiado poco obsesionada con el futuro, y en el que hasta el pasado es incierto. El futuro de la región parece relativamente bueno, con un crecimiento moderado, que está provocando el ascenso de lo que el orador llamó gobiernos responsables, que sustituyen a los populistas. “Puede establecerse una relación entre el ascenso del populismo y la economía. Cuando hay un buen ciclo económico, los populismos crecen, luego hay una bajada de los datos económicos y llegan los gobiernos responsables” sostuvo el periodista, para afirmar posteriormente que estamos en la mitad del periodo de gobiernos responsables, con los gobiernos del alba en retirada.

El futuro, elecciones y el caso Odebrecht 

Hay tres factores que van a marcar el futuro inmediato de América Latina. El primero, las elecciones de diversa consideración que se van a producir en los próximos 16 meses, como las presidenciales en México, Brasil, Chile y Colombia, y tal vez en Venezuela, y las elecciones legislativas en Argentina. El segundo, el caso Odebrecht, en el que se han registrado sobornos de 1.000 millones de dólares en 12 países, y que puede provocar que algún presidente, como el peruano Alejandro Toledo, acabe en la cárcel. El tercero es, por supuesto, el presidente estadounidense Donald Trump, de quien Oppenheimer dijo que no tiene ningún interés en Latinoamérica, aunque tampoco lo tenía Barack Obama.

El problema del inquilino de la Casa Blanca, siempre según el orador, es que en privado es igual que en público, que carece de profundidad político-ideológica, y que solamente escucha a su familia, mientras sus asesores intentan explicarle cómo funciona el mundo, de momento sin mucho éxito. El gobierno norteamericano es sin duda el que menos interés le ha puesto a América Latina. Sin embargo, Andrés Oppenheimer se mostró confiado y optimista ante el futuro de la región, aunque insistió que era necesario preocuparse respecto del medio y largo plazo, porque no se habla de educación ni de innovación.  

La calidad educativa nunca vendrá del gobierno

En educación, las cifras son muy malas. El informe PISA, en el que no participan todos los países de América Latina, muestra que los sudamericanos están en las posiciones más bajas. Esto también es por las pocas horas de dedicación al estudio que se da. Oppenheimer, que reside en Miami, contribuyó con un ejemplo personal sobre un amigo asiático de uno de sus hijos para hablar de cómo en esos países existe una cultura familiar de la educación que no existe en Latinoamérica. “La solución a la calidad educativa nunca vendrá del gobierno, y la educación es algo demasiado importante como para dejar a los gobiernos” resumió, provocando una carcajada general.

Oppenheimer señaló que existía un ejemplo de gestión de la educación más allá de los gobiernos. Se produjo en Brasil, y recibió el nombre de “Todo por la educación”. Todos los empresarios se juntaron para formar una alianza más allá de las fundaciones que cada uno de ellos tenía, y consiguieron hacer una campaña muy exitosa en la que contribuyeron famosos, y en la que los mensajes y los jingles para vender la educación como una prioridad nacional. El éxito de esta operación fue tal que el expresidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, lo convirtió en política de Estado. “La educación no vendrá de arriba para abajo, sino al revés – sostuvo el periodista –tiene que ser el resultado de la presión social”.

La segunda pata del futuro debe ser la innovación, y de nuevo Andrés Oppenheimer insistió en la necesidad de crear una cultura de la innovación, y que venere a los innovadores. Para esto, es necesario que se genere una tolerancia social hacia el fracaso individual, como la existente en Silicon Valley, uno de los ejemplos utilizados por el periodista para su libro. El orador afirmó que lo que funcionaba allí era que todos los jóvenes querían emular a grandes figuras como Mark Zuckerberg o Steve Jobs, y que ahí estaba el acierto. “Los países tienen que aprovechar sus ventajas competitivas, y sacar partido a sus materias primas. 

No todos debemos emular Silicon Valley, pero hay mil formas de hacerlo” resumió.

Después de que terminase su intervención, Oppenheimer respondió a algunas preguntas. Las más importantes versaron sobre Venezuela y sobre un hipotético impeachmental presidente de los Estados Unidos Donald Trump. En el primer caso, el periodista habló de un milagro económico al revés, un país que era una potencia, pero que se ha venido abajo en los últimos 10 años. Dio por hecha la caída de la presidencia de Nicolás Maduro, e insistió en que posteriormente Venezuela debía dejar de ser un país monoproductivo, y empezar a trabajar en nuevos modelos de producción.

Recordando a Eduardo Galeano

Al mismo tiempo, descartó a priori que pueda haber un procesamiento al presidente Trump, con el que es muy crítico. Oppenheimer afirmó que el inquilino del Despacho Oval toma decisiones desastrosas, y no tiene tacto social. Sin embargo, definió el impeachmentcomo un tema más político que legal, y que mientras la valoración del presidente se mantenga por encima del 30%, no pasará nada. “Si baja del 30%, ya veremos qué pasa” declaró, para afirmar que Donald Trump es el peor presidente que él ha conocido desde que él vive allí.

El escritor y sabio uruguayo Eduardo Galeano diseccionó en 1971 el pasado, el presente y el futuro de América Latina con un libro histórico que fue aplaudido por muchos, y censurado por las dictaduras del Cono Sur durante los años 70, “Las venas abiertas de América Latina”. Sin duda, esta región es una de las más convulsas de todo el mundo. La pobreza, la inestabilidad política y la explotación de los recursos naturales provocan que el futuro siempre haya sido incierto. Hoy, el siglo XXI trae nuevos retos para todo el mundo, y éstos también afectarán a América Latina. Las palabras de Andrés Oppenheimer muestran una nueva visión de una parte del mundo a la que habrá que tener especial atención en los próximos años. Con educación e innovación, América Latina podría llegar lejos en el medio plazo, acabando con sus problemas y lanzándose a las reformas necesarias.

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