UN BECKMANN EXILIADO EN EL THYSSEN

by Alba Gómez Valcárcel

Madrid, 24 de octubre de 2018 

El museo Thyssen acoge en primicia en toda España la exposición casi completa del famoso pintor alemán Beckmann, la cual recoge sus principales cuadros.

Tras cinco años de extensa y complicada preparación, el salón de actos del museo Thyssen se vistió de gala para la presentación de la exposición “Beckmann. Figuras de estilo”.  Para un acto de tanta importancia, se contó con la presencia del director artístico del museo, Guillermo Solana; el comisario de la exposición, Tomás Llorens; el consejero de Cultura, Turismo y Deportes de la Comunidad de Madrid, Jaime de los Santos;  y la nieta del artista, Mayen Beckmann. Una exposición que tal y como cuenta Guillermo Solana, surge en París en el año 2002 tras el visionado de una muestra del artista en el Pompidou. Tanto él como Tomás Llorens, conjuraron que deberían hacer algo parecido para el Thyssen.

La exposición cuenta con 48 pinturas, una carpeta de litografías, dos esculturas en 550 metros cuadros llenos de intensidad basada en las técnicas que utiliza el artista definido como un pintor alegórico y en el cual las metáforas y las retóricas están en su trabajo.

La intensidad también es ganada gracias al foco y marco que ha dado el comisario, un foco basado en la obra del exilio, sufrido por el artista. Un exilio que le tocó vivir y ese sentimiento se refleja en su obra, como nos explica Jaime de los Santos: “esa independencia le lleva a crear un lenguaje personal, fiel a la acuarela, que marcará toda su obra”. Una colección basada en el realismo de la guerra, cuadros que reflejan el apocalipsis, imágenes que galopean la angustia y la captación de la realidad, aunque en su muestra, los visitantes también podrán encontrar “no solamente trágica sino que hay color, escenas cotidianas de la vida” tal y como nos relata su nieta.

La muestra se divide en dos partes, la primera de su etapa en Alemania desde los años anteriores a la 1º Guerra Mundial hasta el ascenso del fascismo y, una segunda parte basada en sus metáforas básicas para explicar su obra del exilio, Máscaras, en la cual hay una pérdida de identidad que se asocia con la circunstancia de exiliado. Esto se refleja en los autorretratos de robot, las máscaras, entre otros. La segunda metáfora, Babilonia eléctrica, está basada en la experiencia de la metrópolis en la vida moderna, la gran ciudad confusa. La tercera metáfora, el largo Adiós, plantea la equivalencia entre el exilio y la muerte, un viaje largo para el que hay que decir adiós  y por último el Mar, una metáfora del infinito, su seducción y el extrañamiento, en el cual el mar siempre comienza de nuevo, existe una ausencia de lugar, se busca lo desconocido.

La exposición estará disponible del Del 25 de octubre de 2018 al 27 de enero de 2019 y contará con actividades entre las que destaca un ciclo de cine y un simposio. Una vez finalizado se trasladará al  Caixa Fórum en Barcelona del 21 de febrero al 26 de mayo del 2019.

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