AUMENTA LA TENSIÓN EN EL BANDO INDEPENDENTISTA POR LAS DIFERENCIAS ENTRE JXCAT Y ERC

La difícil situación en Cataluña parece lejos de resolverse. Las diferencias de criterio entre las dos principales fuerzas independentistas, Junts per Catalunya y Esquerra Republicana de Catalunya, volvieron a airearse el pasado 13 de febrero, con la decisión del presidente del Parlament, Roger Torrent, de recurrir al TEDH las dificultades para la investidura de Carles Puigdemont, una medida que desde JxCat se definió como “golpe de efecto”. Estas diferencias alejan la perspectiva de una investidura en las próximas semanas.

Torrent decidió recurrir el 13 de febrero al TEDH para “proteger los derechos de Puigdemont a someterse al debate de investidura de forma efectiva”, señalando que, según él, las medidas cautelares tomadas por el Gobierno y los tribunales para impedir la investidura de Puigdemont lesionan los derechos de este, concretamente el de sufragio pasivo. Sin embargo, esta decisión no ha sido compartida por Junts per Catalunya, que señalaron que este recurso es unilateral, y que no soluciona nada. “Es un golpe de efecto mediático, un golpe de efecto falto de rigor” denunció el vicepresidente del Parlament, Josep Costa.  

Tampoco ha gustado en las filas de JxCat que Torrent se negase a incluir en el orden del día de la reunión de la Mesa del Parlament la propuesta de reforma del reglamento de la cámara para permitir la investidura telemática de Carles Puigdemont. ERC no ha apoyado en ningún momento esta propuesta presentada la semana pasada por el partido de Puigdemont, porque creen que el Tribunal Constitucional la dejará sin efecto inmediatamente. El desencuentro entre los dos antiguos socios de gobierno es evidente, y sus consecuencias, impredecibles.

Se enfría la opción Artadi

La actual situación parece echar tierra sobre el acuerdo tácito al que ambas formaciones, junto con la CUP, llegaron la semana pasada para investir como presidenta de la Generalitat a la diputada de JxCat Elsa Artadi. El problema a este respecto sigue siendo el reconocimiento que Carles Puigdemont tendría como presidente en el exilio. El expresident no acepta en ningún caso que su cargo no tenga aparejadas funciones ejecutivas, algo que apoyan algunos miembros de JxCat, mientras que ERC es consciente de que la pretensión de Puigdemont es imposible de satisfacer, porque el Gobierno no permitirá una presidencia operativa en el exilio.

Asimismo, en los próximos días, se seguirán sucediendo las declaraciones de dirigentes independentistas frente al Tribunal Supremo. Mireia Boya, de la CUP, declaró el pasado 14 de febrero, y la semana que viene será el turno de Marta Rovira, Marta Pascal, Artur Mas, Neus Lloveras y Anna Gabriel, que tendrán que dar cuenta sobre la declaración unilateral de independencia y las leyes de desconexión aprobadas por el Parlament catalán entre septiembre y octubre de 2017.

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