LAS DIETAS HIPERCALORICAS, RELACIONADAS CON EL RIESGO DE DESARROLLAR CÁNCER DE MAMA

by Irene Monmeneu

 Las dietas hipercalóricas, ricas en azúcares refinados, carnes y grasas saturadas y pobres en frutas y vegetales y por consiguiente en fibra, y vitaminas, destacando A, E y C y β-carotenos, se relacionan con el incremento del riesgo de desarrollar cáncer de mama. Así lo ha asegurado la doctora Laura Bermejo López, miembro del grupo de investigación en Nutrición y Alimentos funcionales (NUTRinvest), del Instituto de Investigación Sanitaria IdiPAZ (Hospital Universitario La Paz) en una entrevista para Infoactualidad, en la que ha explicado qué compuestos bioactivos son empleados como coadyuvantes para el tratamiento del cáncer de mama.

Buena dieta es indicativo de salud. FOTO: hola.com

OMEGA 3 Y VITAMINA D, ALIADOS DE LOS TRATAMIENTOS CONTRA EL CÁNCER DE MAMA

Bermejo ha señalado que son muchos los compuestos bioactivos, es decir, los componentes que tienen una actividad biológica dentro del organismo, que hasta la fecha pueden ser de interés potencial en su uso como coadyuvantes a los tratamientos antineoplásicos convencionales contra el cáncer de mama. De ellos destacan: catequinas del té verde, isoflavonas de la soja, vitamina E, vitamina D, β-glucanos de levaduras, setas y cereales, lípidos marinos (DHA, EPA), ácido α-linolénico y lignanos de la linaza y compuestos sulfurados de las crucíferas.

Sin embargo, de acuerdo con la doctora Bermejo, la mayoría de estudios científicos realizados hasta el momento han sido llevados a cabo en estudios celulares (in vitro), en modelos animales y por el contrario son muy pocos estudios los realizados en humanos con ensayos clínicos bien diseñados que permitan afianzar los resultados positivos obtenidos en estudios básicos. Por esta razón ha asegurado que hasta la fecha no se han establecido pautas de consumo regladas en torno a todos estos compuestos en cuanto a su utilización como coadyuvantes en el cáncer de mama.

De todos ellos, los que acumulan mayor evidencia son dos. En primer lugar, los Ácidos grasos omega 3 y en concreto el EPA y el DHA,  para los cuales algunas sociedades científicas como la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) ya han emitido una pauta recomendando incrementar en la dieta el consumo de alimentos ricos en omega 3 (pescado azul) a las mujeres en tratamiento con cáncer de mama. Además la Vitamina D, para la cual la SEOM recomienda pautar suplementos a todas las mujeres que han sido sometidas a tratamientos antineoplásicos y especialmente a las mujeres con cáncer de mama de tipo hormonodependiente (ER+). 

ALIMENTOS RICOS EN PROTEÍNA, ESENCIALES ANTES DE LOS TRATAMIENTOS DE QUIMIO Y RADIOTERAPIA

Según Bermejo, actualmente la dieta está siendo ampliamente estudiada para evaluar su influencia sobre el padecimiento de numerosas enfermedades y en concreto sobre los cánceres y entre ellos el cáncer de mama. 

La doctora ha señalado que en general, las pacientes con cáncer de mama deben mantener una dieta variada rica en frutas y verduras y en cereales de tipo integral para promover el aumento de la ingesta de fibra y vitaminas antioxidantes como la A, E, C y β-carotenos; pero en el caso particular de aquellas pacientes que van a iniciar tratamientos de quimio/radioterapia deben incrementar el consumo de alimentos que contienen proteínas durante el tiempo que dure estos tratamientos ya que ambos producen un aumento de la destrucción de los tejidos corporales incluida la masa muscular, por lo que el organismo se encuentra en una situación en la que la síntesis de proteínas está elevada y por ello las ingestas recomendadas para estas pacientes pueden ser mayores.  Además, Bermejo ha manifestado la importancia del consumo vitamina D, porque de acuerdo con ella muchas mujeres con cáncer de mama presentan deficiencias en esta vitamina. Para evitarlo se recomienda el consumo de huevo diario así como de leche entera, que también es rica en este nutriente.

Por otro lado, Bermejo ha apuntado que las mujeres con cáncer de mama no deben descuidar el consumo de frutas y verduras, ya que son muy ricos en antioxidantes  y son necesarios para el buen funcionamiento del sistema inmune que durante los tratamientos quicio/radioterápicos se ve seriamente afectado. En última instancia ha señalado la necesidad de estar bien hidratadas (2 litros/día). 

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