SERGIO RAMÍREZ: “LA HISTORIA DE NICARAGUA ESTÁ LLENA DE VIOLENCIA, ES IMPOSIBLE NO VERLA Y HACERLA LITERATURA”

by Guillermo Mendoza

Madrid, 25 de abril

 “A Nicaragua la salva la lengua”. Así de rotundo se ha manifestado el escritor y exvicepresidente nicaragüense Sergio Ramírez, un día después de recibir el Premio Cervantes, en el Paraninfo de la Facultad de Filosofía y Filología de la Complutense. El otrora Vicepresidente de Nicaragua se mostró preocupado por la situación de su país, cuya historia está “llena de violencia”. La agenda del último Premio Cervantes, primer centroamericano en recibir el galardón literario, tenía una cita el pasado 25 de abril en la Complutense, donde dialogó sobre literatura y política, pero también sobre su infancia y sus influencias, con alumnos y profesores.

Sergio Ramírez durante la charla. FOTO: ucm.es

Sergio Ramírez, premiado con el prestigioso Cervantes por “convertir la realidad en arte”, afirma que “no hay oficios incompatibles, ni aún el de político”, con el de escribir. Sin embargo, puntualiza que “no se puede escribir del poder desde el poder”. En la charla, dirigida por la nicaragüense Flor Salazar, antigua profesora de la Complutense, y Dolores Oviedo, que actualmente imparte clases en la Facultad de Filosofía y Filología, se conversó con hincapié sobre la violencia y sobre Nicaragua. La profesora Salazar apuntó que Ramírez “nunca abandonó su hogar como otros escritores latinoamericanos que se fueron a París”, a lo que el novelista responde con sorna que eso es falso: “estuve dos años en Berlín, pero no pasé frío ni hambre como todos los que vivían en buhardillas en París, porque estaba allí con una beca”.

Tras aquella estancia en Alemania Occidental, pudo haberse marchado a París, pero no fue así. “Cogí la revolución sandinista y me salvé de París. Hubiera leído el triunfo de la revolución leyendo el Le Monde”, contó Ramírez entre risas. Al escritor le preocupa el estado actual de represión causado por el “régimen de Daniel Ortega” que hay en su país, como reflejó en su discurso de recepción del Premio Cervantes, pero asegura que “la historia de Nicaragua está llena de violencia”. “Yo vengo de esa violencia”, continuó, “es imposible no verla y hacerla literatura”. El escritor relató algunos de los episodios de violencia del régimen de Somoza, como el asesinato del general Sandino, que aparecen en su novela biográfica Adiós Muchachos.

RAMÍREZ, SIMBIOSIS DE LO ARTÍSTICO Y LO DISCIPLINADO

Cuando le preguntan a Sergio Ramírez sobre su infancia y sus influencias, cuenta que él es el resultado de una mezcla de familias muy diferentes, “una combinación de lo artístico y lo disciplinado”. En su familia paterna, todos eran músicos, y en la materna eran “más austeros”. Como consecuencia de la herencia musical, algunos de los relatos de Ramírez están titulados con nombres de canciones. El cuento Ilusión perdida es un ejemplo, ya que se trata de un vals que compuso su abuelo Lisandro Ramírez, “un violinista desmandado, muy dado a las aventuras amorosas a pesar de que tenía 12 hijos” según cuenta el novelista, para un amor que no conquistó. “Cuando eran mayores, mi abuela, que tenía mucho sentido del humor, y él, se encontraron con una mujer renqueante por la calle -que resultó ser la mujer a la que dedicó la canción-. Mi abuela le dijo: Mira Lisandro, ahí va tu ilusión perdida”, termina la divertida historia el escritor del pequeño pueblo cafetalero de Masatepe. Esta historia le da un pretexto para hablar de las mujeres, que tienen gran influencia en su obra; “qué mejor que meterte dentro de otro personaje para hacer literatura, y qué mejor personaje que una mujer”, sentencia. Sobre sus influencias artísticas asegura que “ningún niño de 10 años lee a Proust” y que él se introdujo en la literatura a través del cómic, del cine, y también escuchando radionovelas de las obras de autores clásicos como Salgari, Verne y Stevenson.

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