ISAÍAIS LAFUENTE: “CLARA CAMPOAMOR CONSIGUIÓ QUE ESPAÑA FUERA POR PRIMERA VEZ UNA DEMOCRACIA PLENA”

by Alfonso Garrido

Miércoles, 13 de febrero de 2019

El periodista Isaías Lafuente, reciente ganador de un premio Ondas y autor de “La mujer olvidada”, obra biográfica que narra la vida de la humanista madrileña, ensalzó la importancia de Clara Campoamor para nuestra democracia en la jornada celebrada en el Centro Clara Campoamor del distrito de Retiro con motivo del 131 aniversario del nacimiento de la sufragista.

“No se puede construir una república democrática sólo con la mitad de los ciudadanos”, indicó el propio Isaías Lafuente parafraseando a Clara Campoamor. Precisamente es ese el motivo por el que la sufragista española fue una figura tan importante: por conseguir introducir a la mujer dentro del sufragio universal por primera vez en la historia de España en 1931. Además, con la relevancia de ser la única mujer de la historia de la humanidad en lograr este hito dentro de las propias Cortes y no a través de movilizaciones en las calles.

Sin embargo, en su labor no contó con el apoyo de la formación a la que pertenecía, el Partido Republicano Radical de Lerroux, que prefirió dejarla tirada por miedo a que, en caso de que pudieran votar, los votos de las mujeres fueran a parar a partidos de derechas y monárquicos. “Cuando llegó el gran debate se volvieron atrás no sólo los miembros de su partido, sino también muchos miembros de partidos republicanos que habían prometido a las mujeres el sufragio”, matizó Lafuente.

Sin embargo, lejos de abandonar su causa, Campoamor luchó contra viento y marea para hacer posible esa realidad: que la mujer pudiera votar. “Campoamor defendió hasta el final su postura. Y cuando la defendió, lo hizo contra el criterio redomado de su partido. Clara dijo: ‘hay que ir hasta el final’”, puntualizó Isaías Lafuente.

Por ello, cuando finalmente logró que se aprobara el que había sido su principal objetivo como diputada, Campoamor hizo que España fuera una democracia en su plenitud. Porque, dicho una vez más, “no se puede construir una república democrática sólo con la mitad de los ciudadanos”.

Clara Campoamor, una vida entregada a la causa feminista

 

Nacida en el madrileño barrio de Malasaña en 1888 en el seno de una familia humilde, no fue hasta los 36 años cuando Campoamor se licenció en Derecho, siendo la segunda mujer en formar parte del Colegio de Abogados de Madrid tras Victoria Kent. Ejerció, por tanto, como abogada, concretamente en casos de divorcio y de demandas de reconocimiento de paternidad, llegando a defender a ilustres de la época como la escritora Concha Espina.

Más tarde, Campoamor se introdujo en el mundo de la política y llegó a ser una de las primeras diputadas de la historia de España, entrando a formar parte del Parlamento republicano en 1931, cuando paradójicamente las mujeres sí podían ser elegidas pese a que no tuvieran derecho al voto.

De este modo, su labor como diputada entre 1931 y 1933 se centró mayormente en conseguir que las mujeres pudieran tener derecho al voto, ampliando el sufragio universal masculino a la totalidad de la población mayor de edad. Además, formó parte, tras la proclamación de la II República, de la comisión encargada de la elaboración de la Constitución de 1931.

Finalmente, en una votación parlamentaria celebrada el 1 de octubre de 1931, Campoamor logró su objetivo al hacer que 160 diputados votaran a favor de un sufragio universal que contemplase a ambos géneros, convirtiéndose así en la figura más trascendental de la lucha por los derechos de las mujeres de la historia de España.

Pese a ello, ella nunca se reconoció como feminista. De hecho, una de sus más célebres citas es: “no soy feminista, soy humanista”. Con ello Campoamor intentaba hacer ver que en realidad no sólo trabajó para hacer que las mujeres lograran tener unos derechos que por aquel entonces sólo correspondían a los hombres, sino que también luchó por lograr un mundo más justo en el que no hubiera desigualdades por motivos de sexo. Un mundo más humano.

“El gran logro de Campoamor no es el sufragio femenino, sino conseguir que por primera vez en la historia España fuera una democracia plena. Hasta entonces habíamos llamado sufragio universal a lo que era solamente sufragio masculino. Sufragio que excluía a la mitad de la población. Y habíamos llamado democracia parlamentaria a lo que era una democracia mutilada porque allí no estaban representados todos los ciudadanos”, opinó Isaías Lafuente.

Tras la Guerra Civil española Campoamor se exilió en Buenos Aires y Lausana (Suiza), donde finalmente moriría en 1972 sin ver cómo España respetaría su idea de sufragio universal, sin exclusión por motivos de sexo, en la consecución de la democracia y la elaboración de la Constitución de 1978.

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