MAS NIEGA QUE LOS INDEPENDENTISTAS "PUEDAN IMPONER NADA" Y PIDE NEGOCIAR

El expresidente de la Generalitat de Cataluña Artur Mas señaló ayer en la reunión de la ejecutiva su partido, el PDECat, que no cree que los resultados de las elecciones del 21 de diciembre, en los que Ciudadanos venció en votos y escaños, pero en los que los independentistas lograron mantener la mayoría absoluta, permitan a los secesionistas “imponer nada” de cara al futuro de Cataluña, y pidió a los partidos nacionalistas catalanas que comiencen una negociación para garantizar un gobierno estable para Cataluña y una legislatura larga, con el objetivo de “ensanchar la base” independentista. Esta opinión de Mas choca frontalmente con la de Carles Puigdemont, que ha mostrado en repetidas ocasiones su voluntad de restaurar el Gobierno destituido por la aplicación del artículo 155 de la Constitución Española.

Con estas afirmaciones, Mas ha roto con la línea de su partido, que defendía que la única solución en esta legislatura era la investidura de Carles Puigdemont, y que era partidario de ir a nuevas elecciones antes que buscar otras vías, como la posibilidad de investir presidente a Oriol Junqueras, preso en la cárcel de Estremera. Mas, sin embargo, declaró no ver motivos para una repetición electoral. La opinión del expresidente está compartida por otros altos cargos de su formación, como Carles Campuzano, diputado de Democràcia i Llibertat en el Congreso de los Diputados, o Marc Solsona, alcalde de la localidad de Mollerussa. Tras la reunión, Marta Pascal, coordinadora general del partido, pidió un acuerdo rápido para que se configure la Mesa del Parlament, y se pueda proceder a la investidura de Carles Puigdemont como presidente.

Puigdemont plantea la investidura telemática para volver de Bruselas

La situación en Cataluña tras las elecciones no está clara. El resultado inesperado de Junts per Catalunya, que consiguió superar a Esquerra Republicana de Catalunya como principal fuerza independentista, permite a Puigdemont defender su investidura, y esta opción ha sido aceptada por ERC. Sin embargo, el presidente destituido, consciente de que regresar de su exilio en Bruselas supondría su detención inmediata, está estudiando las opciones que tiene para conseguir ser elegido por el Parlament. La última opción puesta sobre la mesa es la de una investidura telemática, por la que Puigdemont sería elegido por videoconferencia, algo que no está recogido como tal en los estatutos de la cámara, pero que tampoco está prohibido.

Si esta opción es aceptada, el entorno de Puigdemont ha informado de que el expresidente regresaría entonces a España, como prometió en campaña. Esta opción ha sido recibida con escepticismo por Ciudadanos, PSC y PP, que niegan que sea posible, mientras que ERC ha decidido consultar a los letrados de la cámara al respecto. Los republicanos, por su parte, siguen planteando la posibilidad de que uno de sus representantes pueda ser investido si Puigdemont no vuelve finalmente. 

La atención se centra en estos momentos en la formación de la Mesa del Parlament, en el aire ante la incertidumbre acerca de si los consellers huidos dimitirán como diputados o si no, lo que podría romper la mayoría absoluta independentista. Ciudadanos, como partido más votado, ya ha anunciado que presentará su propio candidato a la presidencia de la cámara, José María Espejo-Saavedra, actualmente vicepresidente segundo de la Mesa. La actual presidenta de la Mesa, Carme Forcadell, diputada por ERC, ya ha anunciado que no repetirá en esta legislatura, lo que abre la incertidumbre sobre quién será la persona elegida para dirigir la cámara catalana. Los constitucionalistas esperan que la división entre los independentistas les permita controlar la Mesa del Parlament, algo que consideran fundamental. 

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