“LOS PERIODISTAS NO HEMOS SIDO CAPACES DE IMPEDIR QUE LOS MEDIOS TRAFIQUEN CON LA INFORMACIÓN”

by ARTURO TENA

PÚBLICO http://ctxt.es/es/20180404/Politica/18802/Entrevista-Soledad-Gallego-Premio-Ortega-y-Gasset-periodismo.htm

Soledad Gallego-Díaz (Madrid, 1951) es probablemente la mejor periodista de España. Con una carrera de más de 40 años, principalmente desarrollada en el diario El País, Gallego-Díaz, que el 3 de abril fue reconocida con el premio Ortega y Gasset a la Trayectoria Profesional, ha sido siempre una figura de referencia por su rigor y su lucidez. Aunque está descansando en Asturias y dice que lo que le gusta es hacer entrevistas y no darlas, hablamos unos minutos con la cofundadora, socia y miembro del consejo editorial y del de Administración de CTXT.

 

Soledad Gallego-Díaz. MANOLO FINISH

En los últimos años ha recibido diversos premios. Ahora llega este, un Ortega y Gasset a su trayectoria profesional. ¿Qué significa este reconocimiento?

Debe ser que, según van pasando los años, piensan que es el momento de darme algún premio (risas). Los premios se reciben siempre con mucha alegría y agradecimiento, sobre todo cuando son reconocimientos, como en este caso, que vienen de otros periodistas. Es muy agradable que otros compañeros piensen que has hecho un buen trabajo a lo largo de tu vida laboral. También es verdad que llevo muchos años en este oficio y he tenido tiempo para hacer muchísimas cosas. Me considero sobre todo una periodista de redacción. He trabajado toda mi vida en redacciones, las conozco muy bien y me encantan. Ese trabajo del día a día es el que más me gusta, más que las crónicas o las corresponsalías; el trabajo diario de hacer una información, que se mantenga en pie, que sea segura y sólida. Eso es lo que siempre me ha gustado hacer, y he tenido la suerte de poder realizarlo y que además ahora me lo reconozcan así.

Si tuviese que quedarse con alguna etapa de todos estos años, ¿cuál elegiría?

De momentos felices y satisfactorios he tenido muchos, pero, ahora que estoy fuera del periódico (El País), de lo que más me acuerdo es del placer extraordinario de trabajar con un grupo de gente que hace un periodismo determinado. Con personas a las que le gusta el mismo tipo de periodismo. Cuando me he juntado con un grupo así ha sido muy satisfactorio porque se aprende y se disfruta muchísimo. Además de trabajar, compartes una visión con la que te lo pasas muy bien.  

¿Y cuáles han sido, en cambio, los momentos más difíciles, en los que ha dudado más de la profesión?

Siempre que he visto que se ha mezclado periodismo con espectáculo y con mentiras. Ahí es cuando te cuesta más creer en la capacidad de los periodistas para luchar contra estas prácticas. Tenemos, por lo menos, la obligación de intentarlo. Tenemos que luchar contra aquellos que piensen que el periodismo es un grupo de gente gritando, o los que creen que una cosa puede ser verdad o mentira, que puedes defender una cosa y la contraria. Debemos combatir eso. Si lo conseguimos o no ya es más difícil de saber, pero eso no te puede quitar la necesidad personal de intentarlo.

Durante estos años, ¿qué cambios ha vivido en la manera de hacer periodismo?

El cambio principal ha sido el tecnológico, que ha cambiado radicalmente la manera en la que trabajamos. Los instrumentos que podemos utilizar ahora son muchísimo más ágiles y amplios. Cuando yo empecé a hacer periodismo conseguir datos costaba muchísimo, era muy laborioso simplemente hacerse con alguna referencia o documento. Ahora entras en Internet y si, por ejemplo, quieres saber qué se dijo en el Parlamento alemán hace 3 años, no tienes más que buscarlo, meterlo en un traductor y te enteras. Yo hace 40 años no podía ni soñar con tener estas facilidades.

El problema ha sido que estas tecnologías, tan extraordinarias y que facilitan un buen trabajo periodístico, han hecho que el periodismo se mezcle con cosas que no lo son. La sola comunicación en las redes sociales, por ejemplo, ha hecho que esa mezcla resulte terriblemente angustiosa, no distinguiendo lo que es información y lo que es puro charloteo. 

Estamos en la época de la democratización de la información, de lo que llaman fake news y de la posverdad. ¿Qué tiene que hacer ahora un periodista para practicar correctamente el oficio?

Eso no ha cambiado y no tiene que cambiar: trabajar con seriedad. Ahora parece que suena mal, pero simplemente hay que ser serio al comprobar y contrastar las informaciones. No hay que hacer ningún descubrimiento genial, son unas técnicas que se establecieron, hace ya bastante tiempo, sobre cómo se hace un periodismo profesional. Hay que aplicar esas reglas y cumplirlas a rajatabla, nada más. Puedes ser más o menos brillante en la escritura, más o menos espectacular en tu manera de presentar tus trabajos, pero lo que no puede faltar es la estructura básica de la información, la verdad. En el periodismo existe la verdad. A lo mejor no existe en filosofía o en religión, pero sí en este trabajo. La verdad está en los hechos, y lo que los periodistas deben hacer es averiguar y establecer la verdad que hay en lo que ocurre.

LOS MEDIOS PUEDEN MERCADEAR CON LO QUE QUIERAN, PERO LOS PERIODISTAS DEBERÍAMOS AGRUPARNOS PARA PODER DEFENDER LAS INFORMACIONES

Hablemos de la prensa española. Según una encuesta reciente de Pew Research, solo los griegos superan la percepción negativa de los españoles en cuanto a la imparcialidad de las noticias sobre política en Europa. ¿Por qué tenemos este problema de credibilidad?

Simplemente porque nos lo hemos ganado. Si la profesión está desprestigiada es culpa de los periodistas, de nadie más. No hemos sido capaces de defender nuestro trabajo e impedir que los medios trafiquen con la información. Los medios pueden mercadear con lo que quieran, pero los periodistas deberíamos agruparnos para poder defender las informaciones. Los periodistas debemos ser capaces, dentro de las redacciones, de juntarnos para que no se pueda traficar con ellas. 

¿Es más difícil que los periodistas se junten en los grandes medios tradicionales ahora, con tantos digitales?

Los grandes medios ofrecieron en su momento un gran espacio a las redacciones. Entonces sí nos juntábamos; ahora eso ha desaparecido también porque estos medios han entrado en crisis. En comparación, los medios online, más pequeños, tienen grandes ventajas. Pero estos medios también tienen enormes inconvenientes: no pueden cubrir y seguir ciertas informaciones del día a día, les resulta mucho más difícil acceder a la información. Para eso necesitas redacciones más grandes y muchos más recursos. Los medios online son más capaces de hacer bien el trabajo de análisis y reflexión de la información.

Parece que el modelo de negocio que se asienta para el crecimiento de este tipo de medios es la suscripción. 

Sí, una de las cosas más satisfactorias y más bonitas, que da más esperanza, de lo que está pasando ahora es que vemos que hay gente que está dispuesta a pagar por algo que se les está dando gratis. En muchas ocasiones, los medios online están dando la información y el análisis de forma gratuita, pero cuando piden a la gente que ayuden y mantengan ese tipo de periodismo, la gente responde. Es esperanzador que la gente se esté dando cuenta de que necesita un periodismo independiente y que, para tenerlo, tiene que apoyarlo económicamente en la manera que pueda, aunque sea con una pequeña cantidad. Esto sí que es un fenómeno completamente nuevo, de hace poquísimos años.  

¿Van a ser capaces de ser viables económicamente de esta manera los medios tradicionales, con estructuras más grandes?

Lo que hacen periódicos como el New York Times o el Washington Post es cobrar online a partir de un determinado número de informaciones o lecturas, el llamado muro de pago. El único medio que es capaz de dar toda su información gratuita y al mismo tiempo tener muchísimos suscriptores es el británico The Guardian. Es extraordinario. Más de 500.000 personas pagan al Guardian por algo que pueden tener gratis. Un gran éxito por el buen trabajo periodístico que hacen ahí.

No sé en qué circunstancias económicas están los medios españoles ni si serán capaces de conseguir esto, pero hay una gran diferencia entre lo que hacen periódicos como el Guardian a nivel de calidad y lo que hacen otros.

En este sentido, ¿en qué medida afecta la precarización de los periodistas? El último informe de la APM concluye que casi el 50% de los periodistas colabora con varias empresas y el 18% trabajan de “falsos autónomos”.

Afecta muchísimo, como lo hace en otras profesiones. El hecho de que tengas contratos que son tan precarios, o que tengas que trabajar en varios sitios, hace que no te puedas defender, que tengas menos posibilidades de hacerlo. Es un clásico de toda la vida: tienes que juntarte con otros como tú para defender tus intereses como trabajador. Es muy mala noticia que eso no se pueda hacer, no solo para los jóvenes que no pueden tener proyectos de vida de esta manera, sino también para la información en sí porque hace que los periodistas seamos más débiles. Cuánto más débil eres, más posibilidades hay de que te manejen. Si puedes reunirte con más compañeros es mucho más difícil que te manipulen las propias empresas. 

Con su experiencia, ¿diría que los medios estamos ahora mejor, peor o igual que antes?

Los grandes medios están peor porque están atravesando aún una crisis enorme, mientras que los medios digitales nuevos empiezan a estar mejor, a ser más conocidos y viables. Pero siguen siendo medios pequeños, todavía no han alcanzado el tamaño que llegaron a tener los medios clásicos. Varios medios online van bien pero son todavía demasiado pequeños para competir.