EL TREN SUPERSÓNICO DE "LOS CINCO" QUE NACIÓ EN LA POLITÉCNICA DE VALENCIA

by PACO REGO / EL PAÍS

EL MUNDO http://www.elmundo.es/cronica/2017/06/29/594fa54ae2704ef94f8b4642.html

  • - Estudian en la Politécnica de Valencia, tienen entre 23 y 25 años, y ganaron un concurso mundial promovido por el dueño de Tesla
  • - Un prototipo de su tren sobre imanes, que alcanzará los 1.200 km/h, será probado en agosto en la pista de ensayos de la mayor empresa de turismo espacial del mundo
  • - El sueño de David, Juan, Ángel, Germán y Daniel está lanzado

Dice que sigue sin recoger los calcetines y otras prendas que va dejando olvidadas en el cuarto de baño, con bronca de mamá. "Me pasa lo que a muchos, hay cosas que no cambian", suelta David. Y no se refiere precisamente a la ropa que va olvidando por ahí. Porque después de haber superado con brillantez la carrera, este joven ingeniero de 25 años no ha podido aún abandonar el nido.

De izquierda a derecha, Germán Torres (25), David Pistoni (25), Ángel Benedicto (23), Daniel Orient (23) y Juan Vicén (24). El tren supersónico que han diseñado, Hyperloop UPV, ganó el concurso mundial. UPV

"Sigo teniendo los mismos problemas, los mismos amiguetes y los mismos hobbies que antes de que nos dieran el premio... Todo sigue igual". Excepto el anonimato. Y es que David Pistoni ya no es sólo aquel chico de 10 en los estudios, simpático y bien educado del barrio. Ahora es una estrella y desde hace un año juega en un equipo de estrellas. Periódicos y televisiones de medio mundo lo reclaman. Quieren saber quién es y qué se trae entre manos el veinteañero Pistoni, al que las ideas, como la vida, corren a 1.000 por hora. O más. Porque el tren que David y cuatro colegas más de la Universidad Politécnica de Valencia están trazando es una bala. Irá a 1.200 kilómetros por hora. Y "en casa, claro está, no terminan de creerse" que el hijo sensato y con los pies en la tierra ahora les hable de que va hacer un tren sin ruedas ni raíles, que flota y corre por dentro de un enorme tubo a una velocidad cercana a la del sonido.

Es el encargo que otro visionario, Elon Musk, genio y dueño de Space X, la mayor compañía de turismo espacial del planeta, le ha hecho al quinteto de ingenieros valencianos. Nunca como en este caso el dicho popular Dios los da y ellos se juntan adquiere más sentido. Decir Elon Musk es hablar de futuro. De revolución. De un mundo impensable. Y de un mañana a la vuelta de esquina. Lo último que sabíamos acerca de este inquieto emprendedor de 46 años, nacido en Sudáfrica y afincado en California, que además de empresario es físico, era que había diseñado un bus eléctrico para desplazarse por debajo de las urbes pero, ¿qué ciudad podría albergar semejante proyecto? Los Ángeles se acaba de convertir en la primera opción real.

Cuanta más velocidad, mejor. Ésa es su fórmula mágica para romper barreras. A veces tirando de talento propio. Otras veces apadrinando sueños de juventud. Así descubriría Musk a los cinco cerebros de Valencia. Antes había puesto en marcha Tesla Motors, otras de sus exitosas creaciones, revolucionando la industria de los coches eléctricos e introducido la inteligencia artificial en los vehículos.

La historia del dream team valenciano y su influyente padrino arranca el año pasado, en Texas, cuando Musk, tras conocer a los cinco ingenieros noveles y su proyecto -el mayor tiene 26 años- les propone que hagan realidad un sueño, casi de ficción, que bullía en su cabeza desde que era un adolescente: un tren que se desplaza como un cohete pero en horizontal. Y le dio un nombre: Hyperloop, como el concurso internacional Space X Hyperloop Pod Competition que el multimillonario afincado en California había lanzado y que acababan de ganar los jóvenes españoles.

El quinteto -formado por Ángel Benedicto, ingeniero aeronáutico de 23 años; Juan Vicén, ingeniero industrial de 24; Daniel Orient, ingeniero aeronáutico de 25; David Pistoni, 25, ingeniero industrial y Germán Torres, de la misma edad e ingeniero aeronáutico- tuvo que medirse con 300 equipos. En su mayoría procedentes de las más prestigiosas empresas y universidades de todo el mundo como Stanford, Berkeley o el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Ganaron a todos. Y lo festejaron con cervezas hasta la madrugada.

El tren supersónico diseñado por los chicos valencianos alcanzaría, según sus cálculos, los 1.200 kilómetros por hora, hasta ahora una marca impensable. Justo lo que Musk buscaba. "Se quedó fascinado con nuestro diseño y la propulsión que planteamos", tercia Juan Vicén, el surfero del grupo -"me libera de la silla", dice-, al que no le importa amanecer en el laboratorio al lado de sus compañeros tras una noche de pizzas y complicados cálculos matemáticos. "Lo sacrificas todo, no paras de pensar, tomas conciencia eres consciente de que haces parte del futuro, que puedes cambiar el mundo a mejor", se explaya entusiasmado Vicén, quien antes de embarcarse en esta "bella locura" le daba a la guitarra con los Vértigos, un grupo de amiguetes con los que hacía música de los 60, su preferida. "Mi madre, al principio, estaba asustada, lo decía por la tele. Le preocupaba que me utilizaran para hacer un show más", dice el mayor de los dos hermanos Vicén, de padres arquitectos.

Sueño, cansancio y raciones de pizza es lo que les espera de aquí al 25 de agosto. Ese viernes, en una pista de dos kilómetros instalada para la ocasión en la sede central de Space X en San Francisco, EEUU, harán la primera prueba de levitación del Hyperloop. Se trata de un prototipo reducido (2,70 por 3 m. y un solo pasajero, un dummy como los que se utilizan en las pruebas de impacto en los aviones y automóviles) de la cápsula original. La cápsula definitiva tendrá una capacidad para 40 viajeros y levitará mediante imanes por el interior de un tubo. "Los trenes japoneses de levitación magnética ya evitan la fricción con los raíles, alcanzando velocidades de hasta 600 km/h. Hyperloop", explica David, "va un paso más allá, introduciendo sus vagones o pods en el interior de un tubo sellado (al vacío), al que previamente se le ha extraído la mayor parte del aire. De esta forma, una vez se ha alcanzado la velocidad de crucero (cercana a 1.000 km/h) el consumo energético durante el trayecto es mínimo. Se trata de una tecnología totalmente renovable, donde no hay combustibles fósiles". Un sueño limpio y superveloz que lo cambiaría todo.

Imagen parcial del tubo instalado en el desierto de Nevada, EEUU, por cuyo interior circulará el tren supersónico. HYPERLOOP

De Madrid a Barcelona en sólo 30 minutos. El Hyperloop está pensado para unir capitales que distan entre sí 500-600 kilómetros. Y sin hacer paradas. O comunicar países. Dubai y Abu Dabi ya han dicho sí a la instalación de este transporte. Sería la primera gran prueba de fuego del tren supersónico. Los 150 kilómetros que las separan las dos capitales de los Emiratos Árabes se quedarían reducidos a unos 12 minutos de viaje. Levitando como si fuese magia. Bastante más rápido que ir en Metro desde la Puerta del Sol al aeropuerto, no menos de una hora.

De que no falte electricidad se encarga la benjamina, Mari del Río, 21 años, ingeniera energética formada en las aulas de la Politécnica de Valencia. Se sumó al grupo fundador en diciembre cuando el quinteto de ingenieros se vio en la necesidad de ampliar el equipo. Ahora son 30. Hija de carpintero y ama de casa, Mari es la única en su especialidad en el equipo, la chica de energía. "Usaremos baterías de litio, el llamado oro blanco, porque acumula mucha energía, tiene mucha potencia y pesan poco, tres requisitos fundamentales", explica la joven.

Recreación del interior de la cápsula con sus 40 asientos. HYPERLOOP

"Nosotros lo que estamos preparando es parecido a un viaje espacial, con una nave (tren) que viaja por un espacio sin atmósfera (tubo con vacío). Sólo que ese viaje es a ras de suelo, en horizontal". El precio sería otra de sus ventajas. Cada cápsula saldría por 900.000 euros, similar a un vagón del AVE. Y el coste medio por kilómetro de tubo instalado estaría entre 10 y 15 millones, más barato que un mismo tramo de vías del AVE.

A la carrera se ha unido también la española Carbures, con sede en Jerez de la Frontera. Suya será la fabricación, por encargo de Hyperloop Transportation Technologies (HTT) -una de las tres start up que compiten por este transporte-, de las cápsulas (vagones) para una compañía estadounidense. La primera, según Carbures, estaría lista a principios del año próximo y su destino será el centro de investigación y desarrollo que HTT tiene en Toulouse, Francia. Una vez allí comenzarán las primeras pruebas y el montaje de la propulsión. La idea es que estas cápsulas se comercialicen tan pronto como su seguridad sea fiable y la construcción del tubo por el que deben circular avance.

El tren sobre los canales de levitación magnética en el interior del tubo. HYPERLOOP

"Hay más modelos entre los 300 proyectos que se presentaron al concurso internacional que ganamos", cuenta Pistoni. "El nuestro, además de ser diferente a todos los demás, es muy seguro... Lo tendremos listo para poder fabricarlo en cinco años". Algunas de las empresas más punteras de Europa incluso se han ofrecido al quinteto. Como Altran, afincada en el País Vasco y Madrid, una compañía de telecomunicaciones, energía, ingeniería aeronáutica y transportes con 30.000 empleados distribuidos por 20 países. "Doce de nuestros ingenieros están ayudando a los chicos en los cálculos de propulsión y levitación", reconoce Iñigo Ezquerra, director de I+D de la División de Aeronáutica de Altran, que ha destinado becas (alrededor de 1.000 euros cada una) con el fin de primar a los ingenieros noveles mientras desarrollan el futurista transporte.

A Pistoni como al resto del equipo no les mueve el dinero "ni las prisas" sino "el sentirse parte de algo histórico". Sus cerebros, como ahora sus vidas, van a más de 1.000 por hora.