ÁLVARO DE CÓZAR: “UNA COSA ES SOBREPASAR LOS LÍMITES, OTRA ES MATARLOS A TODOS”

by Xián Lois Alcayde Dans

“Los limpiadores en el C.N.I, existen”

“Entremos en harina, intentemos hacer periodismo”. Con estas palabras Antonio Rubio introdujo al público asistente el nuevo libro del escritor coruñés Hector Carré, Hay que matarlos a todos. El “hacer periodismo” es la base de esta segunda obra del autor en la que se nos abren las cloacas del Estado y las relaciones de periodismo como un “oficio de tocapelotas”, según apuntó el periodista de El Mundo, Fernando Lázaro. Este último junto a Rubio –presentador y moderador del acto – y el también periodista Álvaro de Cózar arroparon a Carré en el centro de la URJC en el número 14 de la plaza Manuel Becerra, de Madrid.

 

Durante hora y media el autor, declarado admirador de Gay Talese y Truman Capote, y sus tres acompañantes realizaron un viaje a través el proceso de creación del libro. El texto de pretexto para llevar al público a las entrañas de un oficio, el del periodismo, del que el documentalista y escritor se ha declarado completo admirador. El oficio del periodista comparado con el de “un inspector de policía”, en palabras del propio Fernando Lázaro.

Hay que matarlos a todos presenta al lector las tres tramas narradas por separado de u atropello y un vídeo que lo graba. Atropello cometido por el coche en el que viajaba el príncipe de España, un homicidio involuntario recogido en la cámara de dos ciudadanos inocentes, Tesa y Ernesto, e investigado por el periodista Néstor Varela. Un caso “de película”, término repetido varias veces por los asistentes, y del que el autor sostiene que surge “de un rumor”. La novela desentraña una trama de poder y comunicación en la era de la “posverdad”, una era en la que “no nos podemos fiar de nadie, no sabemos qué es verdad y qué no lo es”, añadía de Cózar.

Detrás de este caso y con el propósito de destruir el citado vídeo estará el agente del C.N.I Toni Capelán. Los servicios de espionaje e información fueron, junto al deber del periodista, el eje de un debate donde quedaron expuestos dos casos investigados por Fernando Lázaro: el Caso Faisán y el Caso Pinto; el primero, estallado en 2006, consistente en un chivatazo a E.T.A por parte de la Policía. Lázaro, periodista de El Mundo y responsable de la investigación de sendas tramas para el diario, admitió sentirse identificado con el personaje de Néstor Varela y aseguró que hay aspectos de la trama que se dan en la vida de un periodista de investigación en la realidad. Añadió además que, si bien “el 90% de los servicios secretos está formado por gente buena”, es deber del periodista “castigar a los que se salen del carril”. Poderes puestos contra las cuerdas por un periodismo que, según Carré, “debe diferenciar  lo interesante o lo que vendrá de lo verdaderamente importante, lo que hay que contar”. El periodismo como elemento sometido al control del poder, tal y como indicó Lázaro narrando las escuchas telefónicas a las que fue sometido en repetidas ocasiones.

V, las cloacas del Estado

Este trabajo de los servicios secretos no era sorpresa para unos periodistas que aseguran conocer la existencia de figuras como el limpiador en el C.N.I.. “Los limpiadores en el C.N.I existen”, apuntó Lázaro; tomó además al personaje de Tomi como uno de esos agentes dedicados incluso a extorsionar y amenazar a profesionales de la información. Unas figuras que no necesitan de la muerte como amenaza, sino de la información guardada que luego puede usarse en contra de cualquiera: “La novela podría llamarse No hace falta matarlos a todos”, comentaba el periodista de El Confidencial, Álvaro de Cózar, creador además de la serie en podcasts ‘V, las cloacas del Estado’.

¿De dónde sacaste la información?

Con la misma intención con la que se entremezclan en el libro los trabajos de los servicios de inteligencia y la prensa, se traslada la crítica también a estos últimos. Según Antonio Rubio un periodista debe tener su propio criterio: “No debe pensar como un editor”. Un gremio, el de la prensa, “que barre y que limpia” bajo las alfombras del poder. Rubio, que en su día investigó la llamada Operación Shuto –basada en tres indigentes secuestrados por un CESID que los usaba como cobayas humanas- no dudó en elogiar el tratamiento del suspense en el libro de Héctor Carré, algo que fue compartido por todos los presentes en la celebración de esta novela negra publicada en castellano por Hispalibros y en gallego por Xerais.

“¿De dónde sacaste la información?”, preguntaba distendidamente en varias ocasiones Rubio a Carré. De respuesta, el silencio del que guarda sus fuentes, tal y como haría ese vigilante del poder que es la prensa y donde, concluía Fernando Lázaro, “claro que también hay cloacas”.

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