PIDEN EL PREMIO PRINCESA DE ASTURIAS PARA JOSÉ MANUEL Y PABLO ROÁS

by Sara Alonso

Pablo, de 18 años, padece el síndrome de West y encuentra la felicidad participando en maratones junto a su padre, por esto se ha ganado la admiración de multitud de españoles que ahora recogen firmas para que José y Pablo reciban tan importante galardón, ya levan 128.117.

Lo que empezó como una simple carrera a la luz del sol ha derivado en la conquista de seis maratones, con José Manuel guiando a su hijo a bordo de su silla de ruedas. Estas carreras contienen una importancia muy grande para él, ya que junto a su hijo vive 42 km de pura emoción. Estos momentos han marcado un antes y un después en su relación. Como bien define, José Manuel, él pone las piernas y Pablo su corazón para poder superar cada carrera con éxito. ’’Es un regalo, doy gracias a dios todos los días por poder compartir esto con mi hijo’’.

Pablo convive con el síndrome de los espasmos infantiles, como consecuencia de una parálisis cerebral, que sufrió por la falta de oxígeno en su nacimiento. Condenado para siempre a una silla de ruedas, el atletismo marcó un punto y aparte en su vida y la de toda su familia. La dependencia que provoca una patología que requiere atención constante hizo que su padre, José Manuel, decidiese guiar a Pablo por las calles de Huelva una veraniega mañana de vacaciones. No tenía quién le cuidase. Inconscientemente, aquella carrera marcaría la vida de ambos para siempre. ‘’Encontrar una afición en común con mi hijo es un milagro, porque Pablo es muy limitado en todos los aspectos y esa preferencia tan clara, para mí ha sido muy importante’’.

En ningún momento, empezó a correr maratones empujando la silla de ruedas de su hijo para ganar repercusión mediática y mucho menos imaginar que se iba a movilizar tanta gente para pedir su nominación al Premio Princesa de Asturias de los Deportes. Cada zancada estrechó los lazos entre padre e hijo. La sonrisa de Pablo brotaba a cada metro y crecía especialmente al encontrar público a su paso. La pasión de ambos contagió al público, provocado tal admiración que ambos han sido propuestos como candidatos al Premio Princesa de Asturias.

Lalo Sánchez es el promotor de esta iniciativa, conmovido por la historia de José Manuel Roás. También corredor, padre y profesor, decidió promoverlo mediante la plataforma change.org .Se puso en contacto con José Manuel, quien en un primer momento no lo vio claro pero que terminó permitiendo su difusión.

"La primera vez que leí el hashtag #premioprincesadedeportesPabloyJoseManuel, pensé que era una broma. No sabía si se estaban riendo de nosotros o simplemente era un guiño simpático. Conforme pasó el tiempo me di cuenta de que iba en serio", recuerda José Manuel.

Hoy, la petición cuenta con 128.117 firmantes que multiplica su cifra a cada minuto que pasa. El reglamento de los premios Princesa de Asturias bien podría describir a José Manuel: "A la persona, institución, grupo de personas o de instituciones cuya labor contribuya, de manera extraordinaria y a nivel internacional, al fomento, desarrollo y perfeccionamiento del deporte y cuyas acciones de solidaridad y compromiso constituyan un ejemplo de las posibilidades que la práctica deportiva conlleva en beneficio del ser humano". Uno de los requisitos advierte de que cualquier personalidad e institución de reconocido prestigio puede presentar esa candidatura.

"He tenido la llamada de un eurodiputado que se está ofreciendo y el de un club social de 17.000 socios que ofrece su apoyo personal e institucional" contó Lalo Sanchéz en una entrevista concedida a Cadena SER de Gijón.

Fuera de competición, los pocos kilómetros que hacen en su día a día merecen la pena, porque es un estímulo añadido que Pablo necesita y con el cual reacciona. En carrera es diferente, siempre se van riendo y Pablo se emociona y grita junto a las personas que les animan. Choca la mano a todo el que pasa, una interacción que años atrás parecía imposible. José Manuel reconoce que la primera vez que lo hizo no daba crédito, y desde entonces Pablo necesita una excitación así, es un complemento motivacional.

Este padre coraje recuerda cómo tunearon la silla de su hijo para su comodidad y seguridad. Saben que va a gusto porque mantener esa postura para Pablo le obliga a realizar un esfuerzo constante y cuando pierde el interés o se aburre simplemente, se deja caer hacía delante. ’’Para nosotros es como pasear ligero y al igual que algunas madres cantan a su bebé, pues, yo le voy cantando al mío. Pero en vez de ir andando, pues vamos un poquito más rápido’’ añade riendo.

 Cada día es una maratón

Más allá de los 42 kilómetros, la verdadera carrera de Pablo continúa en su día a día. Con los cuidados de Maite, su madre, que hace que todo parezca más fácil. Su rutina médica comienza temprano: Con Olivia su fisioterapeuta, trabaja durante una hora, haciendo una parada para ir al colegio de educación especial hasta la hora de comer. El colegio está al lado de su casa, se mudaron cerca cuando las necesidades aumentaron,’’ este tipo de niños necesita mucho espacio’’, dice José Manuel. La jornada continua por la tarde: Beatriz su logopeda, le ayuda en la mejora de la coordinación y comunicación, y Juan, su otro fisio trabaja las movilizaciones

Desde los 4 meses Pablo ha realizado mucha fisioterapia por lo que ortopédicamente está muy bien. ‘Es como un gran bebe’’, dice José Manuel. Los espasmos que sufre su hijo a causa de esta enfermedad, por suerte, desde hace tiempo los tienen muy controlados.

De Pablo destaca su gran empatía social: ’’Como reacciona tan bien con la gente, a veces da la impresión de que te está entendiendo’’, dice José Manuel. Pablo es puro amor y la relación con sus hermanos no podía ser de otra manera. De familia numerosa, cada uno de ellos tiene una relación muy particular: la comprensión de Mario, su hermano mayor; la pedagogía de Laura, que se esmera como una maestra más; el amor constante de Miriam; y la ternura de Ana, la pequeña de la casa, “cuando están juntos parecen siameses”. Aunque no pueda comunicarse con ellos, Pablo es capaz de expresar perfectamente sus sentimientos. ‘’Cuando alguno se ausenta por unos días todos estamos esperando a ver qué cara pone Pablo cuando le ve, porque se emociona, no sabes si va a reír o a llorar, a veces llora de emoción’’, cuenta José Manuel emocionado.

Se definen como una familia normal y corriente, con la preocupación y deseo que toda esta repercusión mediática traiga consigo algo positivo. Lo contrario terminaría siendo un reconocimiento vacío. ’’Si esto sirve para ver valores que hoy no se ven, para aprender que hay otra forma de afrontar la vida, de afrontar los sufrimientos, benditos sean los Premios Princesa. Quiero que se me entienda, yo no menosprecio los Premios ni a nadie, si todo esto sirve para que los sufrimientos de mi hijo Pablo disminuyan, entonces sí me encanta lo que está pasando porque dan sentido a la vida de mi hijo.’’, explica José Manuel.

 Para él, Pablo se ha convertido en su ancla a la realidad, solo con mirarle le recuerda quien es y lo que realmente importa. Una familia normal y corriente sí, pero luchadora y referente para mucha gente. Porque el bienestar de Pablo será siempre su mayor Premio.

 

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