TRAZOS CONTRA EL TERRORISMO

by María Pomares Aragunde

El plan de Alfabetizacion Mediática e Informacional destaca el cómic como herramienta contraterrorista

El cómic puede convertirse en una herramienta eficaz para la lucha contra la radicalización de niños y jóvenes gracias a su capacidad para incidir en un momento en el que la calidad de la información influye decisivamente sobre sus elecciones. Según un informe de Blanca Palacián de Inza, analista del Instituto Español de Estudios Estratégicos, con el plan de Alfabetización Mediática e Informacional, la UNESCO propone acercar narrativas que permitan a los jóvenes conocer de forma crítica la realidad del mundo que les rodea.

Internet desempeña un papel único y sin precedentes en el proceso de reclutamiento para grupos terroristas como Daesh, Boko Haram o Al-Shabab que, haciendo uso de los medios, consiguen llegar a los futuros combatientes. Su idea fundamental con esta acción es dejar plantada la semilla de la “violencia heroica” en la siguiente generación que crece haciéndose eco de estos mensajes.

Imagen Libre de Derechos de Autor. Pixabay

En España existen proyectos donde el cómic es el gran protagonista. Alumnos de 3º de la ESO del Instituto María Campany de Cornellá de Llobregat, coordinados por Yorgos Konstantinou y con ilustraciones de Manu Ripoll, han elaborado el cómic Las afueras, contra la islamofobia y la radicalización. Sin embargo, no son muchos los ejemplos de cómic con esta temática en el país, a pesar de que los jóvenes españoles no escapan a los procesos de radicalización e intolerancia.

Como el informe de Palacián muestra, la alfabetización en los medios de comunicación y la información proporciona un proceso de crecimiento que sirve de catalizador para el análisis, la discusión, la creación y la participación. Es un derecho pero también es una herramienta para la seguridad. La información ayuda a los jovenes a comprender asuntos tan importantes como los derechos humanos, la dignidad o la libertad, contribuyen a construir ciudadanos críticos y comprometidos capaces de cambiar la narrativa del odio.

El informe explica que, si esta información contiene un discurso radical y violento, sin producirse réplica ni espacio para la crítica, se corre el riesgo de seguir un camino unidireccional que imposibilite la elección de otras sendas.

El Cómic logra el impacto. 

Por ello, el Coloquio de Alto Nivel de la UNESCO mediante la Declaración de Alejandría, se ha propuesto abrir nuevos caminos utilizando estas herramientas desde la contra narrativa. De entre los diferentes medios de comunicación,  el cómic se ha presentado como una herramienta de especial impacto por su fuerza con la imagen y la palabra, una pequeña pero muy eficaz herramienta en la lucha contra la radicalización de niños y jóvenes, que se enmarca dentro de lo que se ha denominado Alfabetización Mediática e Informacional.  

Para la alfabetización en los medios de comunicación e información, es indispensable desmitificar la idea del héroe apropiada para si por el discurso radical así como ideas relacionadas con la islamofobia o la demonización de lo occidental.

Terroristas, NO héroes

En esta línea, surgen varios proyectos como el del jordano Suleiman Bakhit. Bakhit lleva años trabajando en la creación de cómics de superhéroes en un intento de frenar el extremismo. Su proyecto nace a raíz de una charla con niños,  residentes en una zona de mayoría musulmana conservadora, que carecían de figuras heroicas y cuya mayor aproximación a este concepto pasaba por la imagen de Bin Laden. “Hablar con esos chicos, me mostró que hay un apetito enorme para los modelos de conducta positivos, verdaderos héroes, el terrorismo se vende como una aventura heroica”, cuenta Bakhit. Sus cómics son repartidos por los colegios de Jordania con la finalidad de cambiar la concepción del terrorismo como una aventura heroica.

Cómics como Barbagsa, un producto de inspiración local con el objetivo de contar a los niños la historia de su tierra natal, ofrecen una mirada de protección a las víctimas oprimidas de los actos terroristas. El trasfondo son acontecimientos reales que tuvieron lugar en las Islas Filipinas en el año 2006.

Paasban narra las vivencias personales de su propio autor, Gauhar Aftab. “Una vez que los niños leen Paasban y lo discuten entre ellos, obtienen una compresión de los valores humanistas básicos comunes a todas las religiones, que crean las barreras psicológicas naturales al odio, al temor al otro y al uso coercitivo de los conceptos religiosos con propósitos oscuros”, señala Aftab.

En el años 2015, la fundación Adenauer Stiftung dedicó un número especial de su colección de cómic Ciudadano africano a la educación como prevención de los extremismos.

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