CONCHA ESPINA, A PUNTO DE NOBEL

by Susana Crespo

En 1948 Azorín escribió: “Nadie hoy con más derecho a sentarse en un sillón de la Real Academia Española que Concha Espina”.

Fotografía: Susana Crespo. Familia de la novelista

Azorín, en 1948, escribió: “No hay nadie hoy con más derecho a sentarse en un sillón de la Real Academia Española que Concha Espina”. Fue candidata al Premio Nobel en 1926, Medalla de Oro al Trabajo y eminente figura. La UCM ha organizado una exposición que con el título “Concha Espina: A punto del Nobel”, que contó con la presencia del Rector, Carlos Andradas, y que es un anticipo de la que se celebrará a partir el próximo 20 de septiembre en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid.

La Biblioteca María Zambrano de la Universidad Complutense de Madrid acoge esta exposición conmemorativa del 19 al 28 de abril, a propósito de la inauguración de la VII Semana Complutense de las Letras. Espina fue una mujer autodidacta, originaria de Santander, con una política orientada al catolicismo. “Quizás fueron los factores político-sociales que le echaron una capa de arena encima [...] Mi abuela ha tenido mucha fe para salir siempre adelante”, cuenta su nieta Paloma Sairíz de la Maza. Ha sido traducida a más de 15 idiomas y reconocida por figuras históricas de la talla de Selma Lagerlöf (primera mujer Nobel), García Lorca o Clara Campoamor.

Las comisarias responsables de la exposición, Sonnia L. Rivas – Caballero y Belén Yuste, con organización del CSIC, cuentan además con la colaboración de la UCM y la UNED, y con la participación de un gran número de embajadas e instituciones. La inauguración oficial, Las mujeres y el Premio Nobel, se ha dispuesto para el día 20 de septiembre en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, y formará parte de la exposición hasta el 20 de marzo de 2018.

Decía la novelista que “el agradecimiento es una sagrada religión”. Fue propuesta como Premio Nobel en 1926, y los años posteriores, por veinticinco nominadores de España, Estados Unidos, Francia, Chile, Checoslovaquia, Italia y Suecia en nueve ediciones; contó con el apoyo de personajes como Jacinto Benavente, Gerardo Diego o Santiago Ramón y Cajal, entre otros. Se quedó a las puertas de conseguirlo. No obstante, recibió los más prestigiosos galardones de la Real Academia Española: Fastenrath (1914) por La esfinge maragata, Espinosa y Cortina (1916) por El Jayón, Castillo de Chirel (1924) por Tierras de Aquilón, Premio Nacional de Literatura (1927) por Altar Mayor y Premio Cervantes de Novela (1949) por Un valle en el mar. Asimismo, recibió la Banda de Alfonso X el Sabio y la Medalla de Oro al Trabajo concedida por primera vez a una mujer.

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