"SI QUIERES SER COMO YO, ME VOTAS"

by MAITE ÁLVAREZ E IRENE ALONSO

“¿Actores que hacen de políticos o políticos que hacen de actores?’’, se preguntaba  Manuel Espín, licenciado en Periodismo, Derecho y Ciencias Políticas en la conferencia  Trump, el amigo americano: una perspectiva europea y española, el pasado 26 de abril. Espín calificaba a Trump de “amigo’’ americano de la Europa actual encontrando similitudes con el panorama político existente en la UE.

“A la UE le quedan 24 meses’’, decía Trump. Sus intereses antes y después de la campaña presidencial, igual que sus promesas, son muy volátiles, aseguraba Espín. Cada día se contradice, pero su principal interés está claro: el económico. Sus declaraciones muestran sus intenciones de interceder entre los distintos países que componen la UE. En ello ha visto una oportunidad para hacer crecer su propio país haciendo honor a su lema “American First’’. Según Espín, la historia ha demostrado que una Europa dividida y sumida en el caos beneficia a Estados Unidos.

No solo aclara que no hay coherencia en la política exterior sino que el golpe que han recibido los demócratas ha sido “tan grande que no han sabido reaccionar por lo que la oposición en Estados Unidos la están ejerciendo los medios de comunicación”. Añade que no tiene ni siquiera un 10% de los medios de comunicación a su favor y todos intentan sacar sus trapos sucios. Espín lo compara con las actuaciones de Rajoy en las ruedas de prensa, en las que no permite preguntas o en algunos casos suelen estar pactadas. Explica que eso provocará el conflicto de intereses entre los medios privados y los medios públicos.

Dice Espín que la política de Trump se basa en dos campos. El primero es una táctica para continuar teniendo a los poderosos del país a su lado: ganarse a Wall Street bajando los impuestos en un momento de impulso a las desregularizaciones y falta de control en la economía. El segundo se basa en vender su imagen, ser una figura totalmente mediática y convertirse en un personaje idealizado.

“Esto se lleva ejerciendo desde los tiempos de Kennedy, (1960), que es un precedente clarísimo de la llegada de Trump al poder”, asegura Manuel Espín. En Estados Unidos ha existido desde hace años un nexo común entre la presencia política y el glamour. Espín compara la actitud de Kennedy, que “comunicaba y transmitía como si fuese un auténtico actor que interpretaba a un personaje’, con la de Trump, que intenta vendernos una imagen dependiendo del sector de la población al que se dirija. 

Zanja Espín comparando a Trump con algunos políticos europeos de la actualidad. Explica cómo, al igual que Berlusconi, se ha centrado en vender una imagen y extender esa concepción sobre sí mismo. Además, equipara la búsqueda populista de votos de Trump y Le Pen: votos humildes y dependientes económicamente que lleven, en último término, a idealizar la figura de líder Todopoderoso.

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