AL CALOR DE LAS FALLAS, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

by Irene Monmeneu

Las Fallas, que desde 2017 son Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, han atraído con su luz, su calor y su ruido a más de un millón de personas, según el Ayuntamiento de Valencia; y han tenido un alto impacto económico. “Han sido todo un éxito”, asegura Pere Fuset, concejal de Cultura Festiva y presidente de Junta Central Fallera.

La fiesta valenciana nació hace más de dos siglos. En vísperas de San José, patrón de los carpinteros, estos quemaban en calles y plazas públicas, frente a sus talleres, los trastos ya inservibles y los artilugios de madera que empleaban para elevar los candiles que les iluminaban durante los meses de invierno. Con el paso del tiempo, estas piras de objetos sin sentido se fueron tapizando de matices sarcásticos hasta convertirse en verdaderos monumentos que reflejan y ridiculizan las costumbres populares o que, sencillamente, son arte en forma de ninots. Por este motivo, la noche que clausura las Fallas, la noche de la Cremà, es siempre la del 19 de marzo, festividad de San José.

Si bien es cierto que el actual Gobierno valenciano, formado por PSOE, Compromís y Podemos, quiso en su momento cambiar de fecha las Fallas para fijarlas en fin de semana, rompiendo de algún modo la tradición en pro del beneficio económico, son ya inamovibles. El comité intergubernamental de la UNESCO valoró en noviembre las Fallas como una expresión de "creatividad colectiva" que "salvaguarda las artes y oficios tradicionales" y las obsequió con el rango de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Cuando se conoció la noticia, Pere Fuset señaló que este reconocimiento supone una responsabilidad y un estímulo para buscar "la excelencia de la fiesta y la mejora constante", cosa que el Ayuntamiento ha tratado de hacer este año.

El Ayuntamiento de Valencia ha invertido de su presupuesto 4,3 millones de euros en las fiestas. 2,2 millones han sido para la Junta Central Fallera (JCF), el organismo que coordina la fiesta y hace pública en su web la gestión de ese dinero. El Consistorio ha gastado 210.000 euros en iluminación; 80.000 en agrupaciones musicales y 17.900 en un contrato con Cruz Roja, entre otros servicios.

Falla Na Jordana. Fotografía Lola Soler

El objetivo para 2018 es anteponer la calidad

Éstas han sido unas Fallas tranquilas, sin incidentes graves aunque con más intervenciones policiales, bañadas por un calor primaveral y un sol constante. El secretario autonómico de Turisme, Francesc Colomer, previó un 100% de ocupación de hoteles durante los días 18 y 19 de marzo. La realidad es que se ha llenado más del 95% de los establecimientos turísticos y la media de precio por habitación ha subido un 15%. Por este motivo el Ayuntamiento ha hablado de unas “fallas históricas”. La población valenciana se ha duplicado estos días. “La masificación de las fiestas hace que pierdan parte de su magia”, afirma José Soler, dueño de un restaurante en la plaza de la Virgen. Por este motivo, Fuset ha señalado a la cadena SER que el objetivo para 2018 es “mejorar cualitativamente las fallas y no hacerlas crecer en tamaño”.

Fernando Giner, portavoz de Ciudadanos, ha criticado abiertamente la "descoordinación" de las distintas áreas municipales y la "falta de limpieza". Este año se han incluido novedades que han facilitado la movilidad en la ciudad. Por primera vez se ha instalado una pasarela elevada que ha permitido cruzar la Ofrenda de flores a la Virgen sin interrumpirla. Sin embargo, la sensación general ha sido la de suciedad en la ciudad, según la mayoría de turistas. El domingo 19 de marzo por la mañana, el olor a orines y alcohol presidía las calles. Aunque Alberto Mendoza, concejal del PP, asegura que "ha habido insuficientes refuerzos en las principales líneas de transporte”, los servicios de metro han estado activos las 24 horas del día. Esto ha permitido que valencianos y turistas pudiesen disfrutar de las decenas de verbenas y discomóviles instaladas por toda Valencia, pero los vecinos han manifestado su descontento porque las Fallas “van mucho más allá”. Las Fallas son el ruido de sus petardos, el color de sus luces y, sobre todo, la magnitud de sus monumentos. Cada año, las comisiones falleras deciden el presupuesto que se destinará para la elaboración de estos y el dinero que gastarán en el resto de actividades que organicen. Un 25% del coste del monumento es subvencionado, cuando terminan las fiestas, por el Ayuntamiento, que gasta en ello 1,6 millones de euros; por lo que las comisiones han optado, en muchos casos, por invertir en atraer gente generando fiesta y bullicio en lugar de embellecer la que es su seña de identidad. Los artistas falleros, que son quienes durante todo el año se encargan de construir las fallas, lo han notado; y el Gremio ha manifestado su inquietud ante el riesgo de que esta praxis que se torne habitual.

Falla El Pilar. Fotografía: Lola Soler

Tradición y arte

Las Fallas, que duran del 15 al 19 de marzo, están compuestas por multitud de actos. Comienzan con la noche de la Plantà, en la que se preparan los monumentos para la visita del jurado que otorgará los premios. Cada mediodía (desde el 1 de marzo) hay una mascletà en la Plaza del Ayuntamiento a las 14:00h. Los días 17 y 18 tiene lugar la célebre Ofrenda de flores a la Geperudeta, en que los integrantes de las comisiones falleras y los no falleros que se unan a cualquiera de ellas hacen una pequeña peregrinación desde cada casal, su lugar de reunión, hasta la plaza de la Virgen, portando un ramo de flores. Los ramos terminan convirtiéndose en un tapiz que cada año conforma el manto de la Geperudeta. Verbenas, cabalgatas de disfraces, entregas de premios, fuegos artificiales y emociones a flor de piel culminan la noche de la Cremà, en la que arden, casi al unísono, las decenas de fallas que se plantaron el día 15 para cerrar un ejercicio fallero y abrir uno nuevo.                                                                                  

Todos estos actos han podido seguirse mediante la nueva app Fallas 2017 de Las Provincias, que ha permitido conocer algunas de las novedades de estas fiestas como la mascletà vertical de Ricardo Caballer y la nit de l’Albà; y ha incluido itinerarios completos por la ciudad para no perder ningún detalle de las fiestas.

                                  Virgen de los Desamparados.

 

 

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