by Irene Monmeneu
  • SABOREAR UNA PINTURA O PALPAR LA MÚSICA ES POSIBLE

    • Éxito del seminario “Los cinco sentidos en la diversidad de las artes”.

    IRENE MONMENEU SOLER

    Quizá el Guernica olería a pólvora y a cenizas. Quizá La noche estrellada sabría a miel. Quizá El jardín de las delicias sonaría como una canción de Avicii. ¿O como el bolero de Ravel? ¿Es que se puede experimentar cualquier arte a través de cualquier sentido?

    “No se trata de ver cómo se representan los sentidos en el arte sino de intentar buscar la experiencia artística  a través de los sentidos”. Así ha definido Ángel Pazos-López, secretario científico del consorcio de investigación Musacces, la finalidad del proyecto “Los cinco sentidos en la diversidad de las artes”. Para el investigador, lo esencial del seminario, que se ha desarrollado durante cinco martes consecutivos desde el 19 de septiembre, ha sido “hablar de las otras artes, las que no estamos acostumbrados a tratar”.

    Cartel del seminario de los Cinco Sentidos. foto: Twitter

    Pazos asegura que las que en la literatura sobre arte fueron consideradas “menores”, hoy ya no se conocen como tal. El cine, la moda, la gastronomía e incluso la esgrima han sido algunos de los soportes artísticos protagonistas del seminario. La aplicación práctica de las actividades planteadas por la alianza de investigadores, insiste Pazos, no es el análisis de un cuadro donde aparezca el olfato representado, es más bien dar respuesta a la pregunta: ¿cómo huele un cuadro?

    “El arte no tiene  los límites a los que estamos acostumbrados, y no necesariamente me refiero al arte contemporáneo, que es el que parece destinado a romper tópicos y pasar fronteras. La sensorialidad del arte el algo que ha estado presente en todos los planteamientos artísticos tradicionales”, ha estimado el investigaddor. La pretensión del proyecto ha sido demostrar estas afirmaciones a partir de cinco sesiones, cada una de ellas dedicada a un sentido.

    Tomas Ibáñez, coordinador del seminario, cree que “se pueden llegar a comprender las obras de arte desde puntos de vista muy distintos”. Siguiendo este planteamiento, la sesión dedicada al sentido de la vista trató de romper los esquemas más conservadores de la observación y el análisis de obras pictóricas y ofreció una mirada en movimiento desde el arte dramático y desde el inusual arte de la esgrima. Irene Ruiz, ponente invitada, actriz de la serie de TVE “Carlos, Rey Emperador”, disertó en su intervención sobre la recreación de cuadros históricos en la serie y la generación de escenas a partir de ellos.

    Toda la iniciativa corre a cargo de Musacces, la alianza de investigación en la que participan tres universidades de la Comunidad de Madrid: la Universidad Complutense, la Universidad Nacional a Distancia y la Autónoma. Distintos grupos de investigación trabajan con un punto en común: la acción directa sobre el ámbito de los museos, la inclusión social y la accesibilidad.

    Sesión de la vista: el dinámico arte de la esgrima. Fotografía: Twitter

    ESCUCHAR, SABOREAR, OLER Y OIR EL MUSEO DEL PRADO

    Acercar el arte a partir de estrategias fuera de lo habitual fue el objetivo de la primera actividad que se abrió al público, la primera edición del seminario: “el Museo del Prado a través de los 5 sentidos”. El planteamiento, según los investigadores, era: “si hacemos algo para acercar el Museo del Prado a personas que no pueden ver, oír o desplazarse hasta él, no lo convirtamos en algo ‘para ciegos sordos y presos’, hagámoslo algo para todo el mundo. Para todo el mundo y a la vez que estos colectivos se sientan identificados”. En lugar de ir a por el elemento de ruptura, pues, el foco de atención fueron los elementos de unión. Con las actividades realizadas en 2016, afirman que consiguieron su objetivo, que era demostrar que no hay que hacer actividades exclusivas para estos colectivos, que buscando talleres inusuales, se enriquece a cualquier tipo de participante.

    Sus experiencias, aseguran, les han enseñado que la forma de transmitir esto a los colectivos con necesidades específicas es “con total naturalidad”. En este marco, una de las actividades del seminario “El Museo del Prado a través de los cinco sentidos” fue presidida por Mateo Sierra, licenciado en Historia del Arte y finalista de Masterchef. El cocinero compuso una serie de platos inspirados en las principales obras del Museo del Prado, es decir, que como artista de la cocina plasmó cómo entendía las obras de arte. Volvió a crear los cuadros, pero en cocina, para que quien comiese aquello reprodujese idénticas sensaciones a las que un espectador experimentaría visualmente. Pazos describe como “increíble” cómo los ciegos utilizaban descriptores para los matices de sabor del plato que eran exactamente idénticos a los descriptores que usaban los visitantes para expresar qué transmitía visualmente dicho cuadro.

    Degustación preparada por Mateo Sierra .Fotografía: Twitter

    ARTE PARA CURAR EL TRAUMA DE LOS RECLUSOS

    Otros de los focos de trabajo del consorcio es el colectivo de los reclusos. Para acercarse a él, se plantearon dos esquemas de actuación: “los presos al museo” y “el museo a los presos”. La primera de las vías se materializó en el taller que llevó a cabo el grupo EARTDI(Aplicaciones del Arte para la Inclusión Social) de la UCM. El grupo realizó una experiencia piloto para que las mujeres de la unidad de madres de la cárcel de Valdemoro trabajasen cuestiones derivadas del trauma emocional producido por lo que han hecho para estar en la cárcel y usasen los cuadros del Museo del Prado como medio de sanación emocional.

    El proyecto consistió en varias sesiones-taller tanto en la cárcel como en el museo, a través de las que pudieron acercarse a determinadas obras que tuviesen que ver con sentimientos que habían experimentado en el pasado. Tenían que elegir alguna obra, pero lejos de seleccionar una con temática delictiva, debían decantarse por alguna con asuntos de sanación o de perdón. Trabajaron en esa obra y aprendieron a contarla a través de sus ojos.  Pazos asegura que, si bien la impresión inicial fue “yo no tengo nada que hacer en un museo”,  al final el museo se convirtió en un aliado de cada una de ellas, y los cuadros en vías de crecimiento personal que les permiten elaborar un discurso que les hará decir algo valioso al mundo.

    El segundo de los esquemas se encuentra en vías de desarrollo y se trata de la parte inversa. El objetivo ahora es llevar una exposición del Museo del Prado a la cárcel a partir de reproducciones de obras y con una didáctica adaptada al contexto de la prisión. 

    • Entrevista a Diana Avellaneda: El perfume como espejo de la sociedad

    "LA REVOLUCIÓN FRANCESA ACABÓ CON EL PERFUME COMO PRILEGIO DE REYES"

    Diana Avellaneda es licenciada en Historia del Arte y directora del Museo del Perfume de Buenos Aires. En su actividad en el marco del seminario “Los cinco sentidos en la diversidad de las artes”, impartió la conferencia 'La irrupción de los museos de perfume'. Posteriormente atendió a INFOACTUALIDAD y habló largo y tendido sobre la visión artística del olfato y sus manifestaciones a lo largo de la historia.

     

    P:¿Cuál es su concepción del arte?

    El arte es un modo de expresión. Como se  decía en la secesión: “a cada tiempo su arte y a cada arte su libertad”. De acuerdo a esa expresión, admito cada periodo y las experiencias artísticas que puede traer.

    P: El mundo globalizado, un “pro” o un “contra” para el arte?

    Depende. Me parece fantástico que la comunicación sea tan rápida y que lo que sucede en Barcelona no sea tan distinto de lo que sucede en Bombay. En ese caso es un pro. Pero la globalización revaloriza mas las etnias, lo folclórico, lo que tiene que ver con las identidades. Ahora vamos a valorar sobre todo aquello que es propio.

    P: ¿Cómo cree que el colectivo de los jóvenes concibe el arte ahora mismo?

    Como parte de la vida, porque antes el arte era mucho mas elitista y ahora abarca aspectos de la vida cotidiana y cada uno según sus intereses se aproxima a lo que más le interesa.

    P:¿Cuál cree que es el papel que desempeña el arte en el siglo XXI?

    Es complejo. Durante todo el siglo XX, hubo tanta variedad de movimientos que no se entendían y se hacia necesario un manifiesto para poder comprenderlos. Creo que en el arte del siglo XXI lo digital estará muy presente, pero no puedo ser más visionaria. La parte olfativa va a tener mucho que ver. Está habiendo muchas exposiciones donde los artistas trabajan con materias olfativas. En el seminario “Los cinco sentidos en la diversidad de las artes” ya no solo hablamos de museos del perfume que se multiplican sino de cómo el perfume entra en distintos tradicionales el arte.

    P: En este marco, ¿desde qué perspectiva trató el tema del olfato en su actividad dentro del seminario?

    R: Yo traté de que todos los estudios nuevos que se han editado y publicado en el ultimo tiempo que tuvieran que ver con la sociología, la antropología y la psicología del perfume estuvieran presentes para ver el perfume desde estos nuevos enfoques.

    P: ¿Por qué un museo del perfume?

    Tiene que ver con un desarrollo históricamente largo. Al principio el perfume era lo que nos comunicaba con los dioses. En las civilizaciones de Mesopotamia o Egipto, se quemaban resinas para enviar las plegarias a los dioses. La etimología de la palabra perfumum significa “el perfume a través del humo” para enfatizar ese aspecto sagrado que tuvo el perfume. Hay otros historiadores que dicen que además de esta función sagrada hay que agregar el aspecto curativo, porque durante mucho tiempo el perfume sirvió para crear remedios que hacian bien al estomago o a las vías respiratorias. Ese fue el enfoque medievalista, por eso se crearon en los conventos jardines con plantas aromáticas agrupadas que se usaron contra la peste negra. También habría que agregar el otro aspecto, el poder de seducción que tiene en la vida cotidiana y en el encuentro de parejas. En cuanto a por qué surgen… porque más o menos en los años 60,70 y 80 se dejan las grandes narraciones heroicas y nos aproximamos a historias de la vida cotidiana. La perfumería con sus frascos y líquidos preciados pasa a ser un objeto que puede ser exhibido por el coleccionismo, porque hay artistas que trabajan con el vidrio y hacen frascos muy emblemáticos para cada período, y los frascos como otras formas del arte siguen los movimientos históricos. No es lo mismo un frasco art nouveau que un frasco art deco. El de Chanel nº5 que fue sin duda el perfume del siglo XX es más sobrio.

    P:¿Cuáles son las características de los frascos de hoy?

    Lo último es volver a los frascos muy sencillos, a los que sean como los de farmacia antigua. Durante los años 70-80 hay una democratización del perfume, por tanto hay artistas que combinan formas pero se desarrolla en general la idea de distinción. Las capas de la sociedad siempre buscan imitar a capas superiores. Cuando las de más arriba notan que las inferiores las imitan, cambian directamente su gusto. En este momento en que capas medias usan perfumes de marca, las superiores prefieren perfumes personalizados. Los frascos entonces se convierten en sencillos. Hay una construcción en perfumeria, que es la de “moda y perfume”, que surge desde los años 20. Aquí, el diseñador de moda -que no era quimico- solicitaba la realización del perfume, pero este quedaba ligado a la marca del diseñador. En cambio ahora se trata de separar, que no sea el modista quien lanza el perfume sino el especialista químico, el nariz. Aquí empiezan a salir a la luz nombres de narices como Jean-Claude Ellena o Frédéric Malle. Ahora sabemos quién hace el perfume, quién lo firma, para romper con la asociación “moda y perfume”.

    P:¿A que grandes maestros del perfume rescataría del olvido?

    Admiro mucho a Jean-Claude Ellena, también a Bernardo Conti y me gusta mucho el nariz que hay detrás de Jesús del Pozo. Y si tuviera que escoger uno de la historia  nombraría al perfumista de de Maria Antonieta, que se llamaba Fargeon.

    P:¿Cómo diría que han influido los perfumes en los grandes acontecimientos históricos?

    Puedo citar la Revolución Francesa como momento de quiebre. Antes de 1789, en el Antiguo Régimen, el perfume era aristocrático, un privilegio de reyes y en todo caso de la corte. Cuando toman el poder los burgueses en el siglo XIX hay un cambio de gustos porque si bien no se van a poder perfumar, surgirá otro tipo de interés relacionado al olor: desinfectarse. Sacar de las ciudades todo lo que pueda traer una contaminación. Por lo que están obsesionados es por llegar al silencio olfativo, porque suponen que el mal olor es consecuencia de materias orgánicas en descomposición, y dicen “que la aristocracia se perfuma en tanto que la burguesía se desinfecta”. Con esta cuestión de dejar de lado los malos olores surge un poco de narcisismo porque se da relevancia al olor de bosques y plantas, idea que ya viene desde antes,  desde el siglo XVIII.

    P: Usted ha definido el Museo del Perfume como lugar integral de las artes. ¿Qué quiere decir con esto?

    Los museos, hoy día, exponen distintos objetos de distintas maneras pero un perfume es espejo de la sociedad. En París hubo una exposición donde se mostró que el perfume de los reyes en el pasado venía siempre en un envoltorio lujoso. Conforme pasa el tiempo, si bien los frascos los hacen los artistas, no suelen tener piedras preciosas salvo en casos excepcionales… se van democratizando. Importa asimismo la influencia de las artes: algunos frascos son más minimalistas y otros más complicados.  Hay frascos que recrean el cuerpo de la mujer, y hay frascos en forma de tentación como una manzana…. En el caso del museo de Buenos Aires, digo integral porque hacemos eventos  que son multidisciplinares: por ejemplo, un ballet en el que la bailarina perfuma al publico, un desfile olfativo, cantantes que interpretan canciones como “el capullito de alelí” o “el clavel de aire blanco”… Buscamos siempre temáticas que puedan reunir a todas las artes.

    PALPANDO LO SONORO

    FELIPE MANCHÓN

    El oído, de entre todos los sentidos, parece uno de los sentidos menores. La visión es reflexiva y analítica, y filósofos como Aristóteles la preferían. Sin embargo, escuchar es un referente fundamental para toda experiencia sensorial. El mundo está lleno de sonidos que no pueden repetirse de manera idéntica, pero que nos rodean. Por ello, la cuarta y penúltima sesión del seminario “Los cinco sentidos en la diversidad del arte” se dedicó a este sentido. En ella participaron dos expertas en musicología, que explicaron dos ejemplos relacionados con el oído. El acto terminó con un pequeño concierto que completó las dos exposiciones.

    La importancia de la sinestesia

    Sonsoles Hernández Barbosa, doctora en Musicología por la Universidad de las Islas Baleares, centró su intervención en la explicación del fenómeno de la sinestesia, que ella definió como una sensación conjunta, y como la facultad biológica de ciertas personas que asocian dos ámbitos sensoriales diferentes. “Hay gente que escucha una nota de la escala musical, e inconscientemente la relaciona con un color. Eso es sinestesia” explicó.

    Existen muchos ejemplos de sinestesia en el arte. Hernández Barbosa explicó el caso de Odilon Redon, cuya pintura se definía como “pintura musical”. En la música, este fenómeno tiene una importancia predominante. El compositor francés Claude Debussy le dio especial importancia a combinar diferentes sensaciones en sus obras, e intentó siempre que estas fueran momentos atmosféricos, apelando a otros sentidos más allá de la música. “Es el aspecto inmutable del cielo con la marcha lenta y melancólica de las nubes, concluyendo en una agonía gris, dulcemente teñida de blanco”. Esto pretendía Debussy que evocase una de sus piezas.

    La sinestesia se convirtió en un elemento transversal a la cultura de fin de siglo, y tuvo un momento crucial en la Exposición Universal de 1900 en París. Allí, se instalaron atracciones multisensoriales de tipo inmersivo. Entre estas atracciones, estaba el Mareorama, que simulaba un viaje en barco por el Mediterráneo mediante telas y con la interpretación de música sinfónica que recreaba los aires de los lugares por los que se pasaba; el Globo Celeste, que mostraba signos del zodiaco; o Photo-cinéma-théatre, la primera vez que se puso junto el sonido y la imagen grabada. Sonsoles Hernández finalizó su intervención señalando que la sinestesia está presente en todos los aspectos de la vida.

    El lamento transmite lo que sienten los personajes

    Lucía Magán, musicóloga y estudiante de la Universidad de Salamanca, también reivindicó el sentido del oído, aunque llevándolo a su terreno. “El oído es el sentido mediante el cual percibimos, comprendemos e interiorizamos la música” señaló. Magán explicó además que existen tres tipos de audición. Por una parte está la acción sensorial pura, es decir, oír. Por otra, la actividad afectiva de escuchar, y finalmente, la escucha intelectual, que implica la comprensión.

    Su intervención se basó en la temática del lamento en la música. El lamento es parte fundamental del proceso de adaptación personal tras una pérdida. Se trata de la expresión de un sentimiento humano negativo que se ha representado muchas veces con el paso del tiempo en todos los artes. Mediante el lamento, afirmó Magán, podemos sentir lo que sienten los personajes. La camerata fiorentina investigó en el siglo XVI la música de la tragedia griega, fundamental en la transmisión del lamento.

    El principal protagonismo del género del lamento en la música fue el compositor italiano Claudio Monteverdi, que lo expresó perfectamente con piezas como “Zefiro, torna”. Sus principales obras, como el Orfeo o la Ariadna, de la cual solamente se conserva el lamento, exploraron esta práctica. Lucía Magán finalizó su intervención con un concierto, acompañada por el guitarrista Fernando Serrano, en la que interpretó dos piezas musicales en las que el lamento tiene un papel protagonista.