“LA LENGUA PER SE NO ES MACHISTA”

by Felipe Manchón Campillo/ Aida Lorente Altable

Madrid, 18 de mayo de 2018

Las diferentes manifestaciones del género en la lengua, abordada desde diversos campos de estudio, como la lingüística, la historia o los medios de comunicación, se han dado cita en la facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) durante las jornadas sobre género y comunicación. La creciente movilización contra el machismo provoca que todos los elementos estén en cuestión, y uno de ellos es el lenguaje. La conclusión de todas las charlas fue que la lengua no es, per se, machista, y que el machismo se debe a razones extralingüísticas. Sin embargo, también coincidieron en señalar que, pese a todo, existen cada vez más muestras de un panorama alentador al respecto.

Los temas que se escucharon en el salón de actos del edificio D de la facultad de Filología de la UCM fueron variados, yendo desde el género y los feminismos en el Islam hasta las mujeres humoristas, pasando por la representación de género en las princesas Disney o la fraseología española como reflejo de la situación de la mujer en la cultura popular. El objetivo era doble, y combinaba la exposición de los diferentes trabajos, para demostrar hasta qué punto el género está integrado en la comunicación diaria, con el deseo de poder incorporarlo en la enseñanza y la cotidianeidad del día a día.

Un 56% de idiomas no utiliza el recurso del género

Después de una breve presentación a cargo de la coordinadora del acto, Raquel Hidalgo, las tres primeras charlas giraron en torno a la manifestación del género en las lenguas. Amaia Gallastegi abrió el fuego, comparando la marca de género en el euskera y en el ruso. Gallastegi explicó que un 56% de idiomas no diferencian género, y expuso el resultado de sus estudios, que revelan puntos en común entre ambas lenguas pese a sus enormes diferencias, como por ejemplo la utilización en ambos de las palabras híbridas, que designan indistintamente realidades femeninas y masculinas.

La siguiente ponente, Teresa Martín, también dedicó su charla al ruso, y a la manifestación del género en él. Martín reveló que, aunque en líneas generales no queda claro que haya discriminación en este idioma, hay algunos campos en los que esto no es cierto. En este sentido, Martín destacó el vocabulario del matrimonio, diferente para el hombre y la mujer. “El verbo que se usa para decir que una mujer se ha casado se traduce como ‘detrás del marido’, una reminiscencia a la vieja Rusia, en la que una mujer solamente salía de casa de sus padres cuando se casaba” declaró la ponente.

Cerró este primer turno de intervención Irene Alacreu, quien cambió completamente el tono para hablar de la variante de italiano que se habla en Florencia, y exponer las diferencias de género que pueden percibirse en el lenguaje de los jóvenes. Para ello, Alacreu realizó un estudio sobre jóvenes de entre 21 y 23 años, del que concluyó que el patrón conversacional femenino es más colaborativo, y el masculino más jerárquico, y que, aunque existan diferencias por la convivencia entre la conciencia de cambio y un subconsciente aún tradicional, se está llegando al cambio.

De la República de Weimar a Facebook

Algunos imprevistos provocaron que algunas de las charlas programadas para más tarde tuviesen que adelantarse. Así, Verónica Chércoles expuso su trabajo sobre las relaciones lésbicas en la República de Weimar, centrándose en la figura de la nueva mujer como forma de ser más atrevida, y llegándose a una contraposición entre la Gretchen, el prototipo de la mujer alemana tradicional, y la Garçonne, el nuevo modelo. En su presentación, Chércoles dio mucha importancia a las revistas para lesbianas existentes en la época, y en el papel que estas tuvieron en el despertar sexual de muchas mujeres, declarando “Muchas escribían cartas a las revistas diciéndoles que les habían cambiado la vida”.

La siguiente charla tuvo un tono completamente diferente, y regresó a la marca de género en la lengua, aunque centrándose en la red social Facebook y en los cumplidos en ella. Belén Agüera estudió tanto los cumplidos entre personas del mismo género como entre personas de diferente género. En el primer caso, predomina la cortesía, aunque en otros casos, sobre todo en aquellos cumplidos dirigidos por los hombres hacia las mujeres, podía percibirse presencia del machismo. Agüera informó de que las mujeres son las que más cumplidos reciben, pero también las que más producen, y detalló algunas de las formas lingüísticas empleadas, con especial peso de las marcas de oralidad.

“Todo lo que nos rodea influye en el modo de usar la lengua”

Con este postulado, empezó la segunda mesa, que giró en su totalidad en torno a las diferentes representaciones que el lenguaje tiene en la vida cotidiana. La primera charla giró en torno a un estudio que varios estudiantes de Filología han realizado sobre la temática de los carteles publicitarios en dos facultades en Ciudad Universitaria, Filología y Caminos. Este estudio revela diferencias en el modo de usar la lengua en cada facultad, y factores condicionantes, como la ideología y el sexo.

Los alumnos explicaron que existen diversas formas de expresar el género, como el femenino compartido, el desdoblamiento de género, los sustantivos colectivos, un único género dirigido o el masculino genérico. En este sentido, y como parte del estudio, se constata que, para una misma práctica, como un deporte, la forma de dirigirse a hombres y a mujeres es diferente, utilizándose en el segundo caso más adjetivos calificativos y explicativos, como “Consigue un culo de negra bailando con nosotros”, que en ningún caso se aplican al dirigirse al público masculino.

La mesa de debate sobre comunicación, estereotipos y espacios públicos (FOTO: Felipe Manchón Campillo)

Posteriormente, otro de los grupos de trabajo estudió el paisaje lingüístico de los negocios, y cómo se utilizan nombres y fuentes diferentes en función de a quién esté dirigido, a pesar de ser el mismo tipo de negocio. Así, los carteles de las peluquerías femeninas tienen más florituras, y los de las tiendas de ropa femenina una fuente más estilizada, frente a la sobriedad de las tiendas masculinas. Sin embargo, la conclusión da pie a la esperanza, ya que entiende que existe cada vez una mayor convergencia en los tipos de negocios que se encuentran.

Las paredes del machismo

Seguidamente, y tras superar unos pequeños problemas técnicos, se proyectó un vídeo en el que se confrontaban algunas de las pintadas machistas escritas en Ciudad Universitaria con otras de corte feminista. Algunos de los grafitis mostrados eran de una gran dureza, pero eran contestados con creatividad por parte de las feministas. Con esta iniciativa, este grupo de estudio quiso visibilizar la importancia de la lengua hasta en las paredes.

Deysi Arbelaez y Helena Pérez cerraron este segundo turno de palabra con una charla sobre la representación de las mujeres en los medios de comunicación, poniendo ejemplos de su cosificación, y de cómo los valores femeninos son puestos como ejemplos negativos. “Los medios de comunicación tienen la responsabilidad de la imagen pública que se puede dar de la mujer. El tipo de lenguaje utilizado puede ocultar, discriminar e incluso denigrar” concluyeron las ponentes.

Las jornadas finalizaron con una mesa de debate, moderada por el profesor Julián Muñoz, en la que se discutió acerca de si el lenguaje inclusivo, una de las alternativas puestas encima de la mesa, es la solución a la discriminación por género. El mensaje general que se ha extendido en todas las mesas abunda en la dificultad del problema, pero deja entrever rayos de esperanza, ya que las prácticas de igualdad de género van haciéndose con un lugar predominante en el mundo.

“EL CARTEL RUSO FEMENINO”, UNA VISIÓN PARTICULAR DEL GÉNERO A TRAVÉS DEL TIEMPO

Svetlana Maliavina y Raquel Hidalgo, durante la presentación de la exposición (FOTO: Aida Lorente)

El último acto de estas jornadas fue la presentación de la exposición de imágenes “El cartel ruso femenino”, instalada en los pasillos de la facultad de Filología, y que fue explicada por Svetlana Maliavina, profesora de ruso en la facultad, y artífice de la exposición. Maliavina expuso que el objetivo de esta muerta es “dar visibilidad y poner una imagen visual a la jornada con un hilo conductor que es la mujer”.

El proyecto, que ha sido cedido directamente por la embajada rusa, cuenta con 36 carteles que abarcan la historia de Rusia desde 1900 hasta los años 70. “En la exposición – aseguró la profesora Maliavina – vemos una Rusia antes de la Primera Guerra Mundial, durante la guerra, pasando por la Rusia bolchevique y revolucionaria, la Rusia de la II Guerra Mundial, y terminando en la Rusia de los años 70”. Así, se ha querido mostrar un ejemplo particular de la representación del género, y de cómo este evoluciona a medida que se suceden los años y los acontecimientos históricos.

 

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