DE LA CENSURA A LA AUTOCENSURA, EL PROBLEMA DEL PERIODISMO EN EL S XXI

by Nerea San Miguel

Madrid, 18 de septiembre de 2018

Durante toda la historia de la humanidad, ha existido la censura, pero actualmente se viven tiempos en los que se presume de haber acabado en ella. Este asunto fue el que centró la conferencia sobre periodismo, libros y censura celebrada el pasado miércoles en la facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, en la que se debatió sobre si la censura de hoy es mayor que la de ayer. A la mesa de debate, se sentaron profesionales del periodismo como Antonio Maestre, Carlos Santos o Violeta Serrano, así como los periodistas latinoamericanos David Placer, Carleth Morales y Karina Sainz, que plantearon que el problema actual se encuentra más centrado en la autocensura que los propios profesionales se imponen debido a intereses externos que a la censura de la administración pública como tal.

 “Lo primero que desactiva a un buen periodista o novelista es vivir con miedo de sus propias palabras” declaró Antonio Rubio, citando a Arturo Pérez-Reverte para dar comienzo a esta charla, en la que ha primado la denuncia hacia este tipo de conductas, pues, como dijo el periodista Carlos Santos, el problema lo definió perfectamente ayer la administradora única de RTVE, pues con la Transición acabó la censura, pero comenzó la manipulación. “El que paga manda, o se cree con el derecho a mandar” afirmaba el periodista tras una larga experiencia en el mundo de la información. 

La autocensura actual se traduce en amenazas

La censura de la actualidad no es como la del franquismo, cuando se contaba con un funcionario público, el censor, pero es cierto que hay determinados puntos de presión que van guiando hacia lo que se debe contar y lo que no, señaló Antonio Maestre, que piensa que el problema de la autocensura radica principalmente en la falta de trabajo a la que se enfrentan los periodistas y el miedo a perderlo, ya que no es lo mismo escribir libremente en tu blog que no te da de comer que hacerlo en un sitio en el que sí, y que además, te pueden despedir. 

Antonio Maestre tiene muy claro que existe la censura en la actualidad, y pone el ejemplo de un panfleto de ETA que guarda desde hace muchos años, un panfleto ilegal que se iba pasando de mano en mano por miedo a las represalias. El origen del panfleto en la vida del periodista es el mismo, pues se lo regaló una persona que no quería correr riesgos por tenerlo en sus manos, pues como él dice, ni en la actualidad desaparece la sombra de la censura.

Otro de los problemas por los que surge la autocensura es el miedo a las amenazas y a las persecuciones que pueden llegar a sufrir los profesionales de la información si desvelan lo que no interesa a los grandes poderes, así lo afirmaba Maestre, quien sufre amenazas constantes. “Aparecieron balas en mi buzón, he recibido presiones y amanezcas de gente de extrema derecha por mis libros y lo que he dicho” denunció. Virginia Izquierdo recordó que este fenómeno no es nuevo, pues el Lazarillo de Tormes fue perseguido por la denuncia realizada a la sociedad eclesiástica, y actualmente, autores como Roberto Saviano, que escribió el libro “Gomorra”, que describe el mundo de la droga y el narcotráfico, tienen que afrontar problemas que afectan incluso a su propia seguridad personal. “Está muy infravalorada la ficción, y no debería ser así, es una forma más sutil de contar la realidad” argumentaba Izquierdo, ya que tanto el periodismo como la literatura se han encontrado siempre de la mano en el camino de la censura, por relatar y denunciar las injusticias que asolan el mundo.

Venezuela, sumergida todavía en una “censura indirecta”

Tres de los ponentes eran procedentes de Latinoamérica, más concretamente de Venezuela, uno de los países donde mayor censura se está ejerciendo en la actualidad. Carleth Morales y David Placer, dos periodistas que tuvieron que abandonar el país para poder ejercer su profesión, aportaron su experiencia. Placer señaló el terror que sintió al ver cómo el número dos del gobierno chavista cuando publicó su libro “Los brujos de Chávez”, y declaró que una publicación de este tipo es un riesgo para la vida de los periodistas en Venezuela. 

Por su parte, Carleth Morales hablaba de su experiencia tras huir de Venezuela, y sobre todo de la censura, que ella define como “censura indirecta”, a la que el país, sus periodistas y literatos se enfrentan todavía hoy. “El cierre de 40 periódicos desde 2013 o la lenta velocidad de internet son algunas de las formas de censura indirecta que existen en Venezuela” relataba Morales, que asegura que Nicolás Maduro creó una corporación cuando llegó al poder, cuya función era regular la adquisición y la impresión de papel, otra forma de censura.

La periodista y escritora venezolana insistió en poner en el punto de mira la seguridad de los periodistas venezolanos, que por desgracia se encuentran perseguidos, encarcelados o incluso asesinados, teniendo que autocensurándose para mantenerse a salvo. Desde España, ha querido crear una asociación que defiende a estos periodistas y les ayuda a ejercer desde el país europeo. Morales informó de que la organización ha alcanzado ya los 300 socios, pero esto supone un problema porque todos son venezolanos, y eso significa que cada vez más periodistas tienen que huir del país.

Morales, que ha publicado un libro sobre los jóvenes que murieron en las revueltas y manifestaciones de Venezuela, titulado “26 crímenes y una crónica”, terminó agradeciendo la ayuda de familias amenazas y periodistas autocensurados por el miedo. “Fue muy difícil trabajar con periodistas que ya venían de origen con miedo, pero se arriesgaron porque sabían que era importante, y aparecen sus nombres de verdad en lugar de seudónimos que es donde ahora se amparan” informó la periodista venezolana, que afirmó que hablando con una periodista de allí fue cuando se dio cuenta de que era imposible que ellos pudiesen hacer algo, y que solamente podría hacerse desde fuera.

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