VEINTE AÑOS SIN ENRIQUE URQUIJO: NOSTÁLGICOS DE LA MOVIDA MADRILEÑA RINDEN HOMENAJE A UNA LEYENDA

by Sabina Mompó

Madrid, 18 de noviembre de  2019

La tarde del 17 de noviembre de 1999 un rumor corría por las redacciones de los principales medios de comunicación de la capital: habían hallado el cuerpo sin vida de un hombre adulto en el portal número 23 de la calle Espíritu Santo por una aparente sobredosis. Y la descripción de la policía – que más tarde se confirmaría – coincidía a la perfección con Enrique Urquijo, integrante de la banda Los Secretos.

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Se cumplen dos décadas de la fatídica tarde de noviembre en la que Enrique Urquijo, referente de la música ochentera, que sigue vigente en nuestro país, perdió la vida repentinamente en el madrileño barrio de Malasaña. Enrique, con 39 años y convertido en todo un referente de la Movida Madrileña, dejó tras de sí un legado musical exquisito que incluye himnos del pop español como “Déjame”, “Sobre un vidrio mojado” o “Pero a tu lado”.

La noticia conmovió a toda una sociedad y a sus compañeros de generación que, desde principios de los 80, habían vivido junto a Los Secretos el estallido de una nueva forma de expresión en España, tanto musical como estética, denominada como Movida Madrileña. Algunos de estos compañeros -y amigos- del compositor como Joaquín Sabina, Manolo García o José María Granados, entre otros, quisieron rendirle homenaje ya en 2008 en un multitudinario concierto que abarrotó la plaza de toros de Las Ventas de Madrid. Se reunirían de nuevo en 2014 para grabar un disco homenaje, Han llovido 15 años, con clásicos de su discografía versionados con algunas de las bandas que coincidieron con Los Secretos como Burning o Los Elegantes, y otros artistas como Leiva.

Dos décadas después

De nuevo, coincidiendo con el veinte aniversario del fallecimiento de Urquijo, nostálgicos de la Movida Madrileña y algunos artistas del momento han querido rendir homenaje una vez más a la leyenda: el WiZink Center de Madrid ha recogido en concierto, bajo el título "Desde que no nos vemos", a Los Secretos – que siguen en activo con su hermano Álvaro Urquijo al frente y de gira por España- y otros compañeros como Manolo García, Amaral, Rozalén, Miguel Ríos o Andrés Suárez, entre otros.

El evento ha sido dirigido por Rafa Higueras -quién desde hace veinte años ha organizado anualmente homenajes a Enrique Urquijo coincidiendo con el aniversario de su muerte-, y los artistas han actuado junto a Los Secretos, que cumplen cuatro décadas de trayectoria, y juntos han entonado los éxitos de la obra de la banda y de la aventura musical de Enrique en solitario.

Historia de Enrique y Los Secretos

Enrique Urquijo nació el 15 de febrero de 1960 en Madrid. Según afirma Miguel Ángel Bargueño en su libro biográfico sobre el compositor “Adiós Tristeza”, Enrique y sus hermanos, estudiantes de la Complutense, cultivaron desde muy jóvenes un gusto por la música que pronto se convertiría en el deseo de formar una banda y componer sus propias canciones. Fue así como a finales de los años 70 nació Tos, liderada por José Enrique Cano “Canito” e integrada por Enrique Urquijo y sus dos hermanos, el menor, Álvaro, y el mayor de los tres, Javier.

Nace la “Movida Madrileña” 

Pero la madrugada de la Nochevieja de 1979 a 1980 truncó el destino de la joven banda ya que “Canito” sufrió un accidente de tráfico en la Nacional VI que acabó con su vida con tan solo veintiún años. Los hermanos Urquijo y algunos de los músicos más cercanos a Canito – que hacía poco habían formado sus bandas como Tos – decidieron celebrar un concierto en homenaje a su compañero en el salón de actos de la Escuela de Caminos. Reunidos algunos grupos como Tos, Nacha Pop, Alaska y los Pegamoides, Mermelada, Mamá o Mario Tenia y los Solitarios, bandas integradas por jóvenes innovadores en el panorama musical español, y retrasmitidos por RTVE, sin darse cuenta dieron el pistoletazo de salida a lo que más tarde se conocería como Movida Madrileña, un movimiento cultural de los ochenta que se caracterizaría por la libertad en la expresión musical, estética, cinematográfica, y en definitiva, artística.

Este concierto supuso un escaparate para estas jóvenes bandas y las discográficas, que vieron una oportunidad de mercado con esta innovación y talento, se lanzaron a ofrecer contratos para grabar discos. Un impulso para la banda de los hermanos Urquijo que, un año después y con un nuevo batería - Pedro Antonio Díaz, quien tristemente fallecería también en un accidente de tráfico unos años más tarde- cambiaron su nombre por Los Secretos y harían su debut discográfico en 1980 con un EP (titulado de la misma manera que la banda) que contenía cuatro canciones: “Déjame”, “Niño Mimado”, “Sobre un Vidrio Mojado” y “Loca por mí”.

Melancolía y heroína

Los siguientes años fueron la “época dorada” de la banda que con éxitos como “Déjame” consiguieron reeditar su álbum debut, convirtiéndolo en LP, y publicar dos discos más en 1982 y 1983. Los demás grupos experimentaron un impulso parecido al de Los Secretos que fue propiciado, en parte, por el boom de la Movida Madrileña: jóvenes como Antonio Vega (Nacha Pop), José María Granados (Mamá) o Manolo Tena (Alarma!!), influenciados por las new wave que llegaban de Londres o Nueva York, comenzaron a surtir el panorama musical español de éxitos que resonaban en todos los rincones de nuestro país y, en especial, en el barrio de Malasaña, considerado cumbre de los ochenta y que acogió a estos jóvenes en numerosas madrugadas – bares tan míticos como La Vía Láctea o El Penta - de los primeros años de esta década.

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Enrique Urquijo en La Vía Láctea (fecha exacta desconocida, entre 1983-1986)

Lamentablemente, este movimiento no solo sacudió el panorama musical español, sino que también, unido al desconocimiento de la época, trajo con sí una “epidemia” de adicción a drogas como la heroína, que entraron de lleno en los hogares españoles de la mano de los más jóvenes, y también, en la banda de los hermanos Urquijo. Este hecho trajo una inestabilidad a la banda que causó su separación en 1983. Aunque, para mediados de los ochenta, una vez recuperados de sus adicciones, Enrique y Álvaro volverían a reunir a Los Secretos, esta vez sin su hermano mayor Javier, y publicarían otros cuatro álbumes hasta principios de los noventa.

Fue en 1991 cuando Enrique, dejando fluir sus influencias de géneros como las rancheras o el fado, comenzaría un proyecto musical en solitario acompañado por algunos músicos en Enrique Urquijo y Los Problemas, con los que publicaría dos nuevos discos imprescindibles que recogen éxitos como “Aunque tú no lo sepas” o “Solo pienso en ti”, que parecen pura poesía.

A pesar del éxito y el reconocimiento de los que Enrique disfrutaba a finales de la década de los noventa, su reciente paternidad y la buena imagen que mostró en la entrega de los Premios Amigo el mismo año de su muerte, como cuenta el escritor Miguel A. Bargueño, las adicciones fueron un lastre con el que tuvo que cargar toda su vida, con desintoxicaciones y recaídas constantes, que lamentablemente acabaría con su vida un 17 de noviembre de 1999. Pero el consumo de estupefacientes por parte de Enrique tenía una particularidad: era la consecuencia de un trastorno maníaco depresivo, y no al revés. Esta vulnerabilidad hizo que falleciera una noche cualquiera en el céntrico barrio de Malasaña. 

Enrique vivió en un constante tobogán de emociones que le acercaron al alcohol y a las drogas y le caracterizaron con un aura melancólica, introvertida, o quizás tímida, que le concederían el título de poeta triste de Malasaña. Aunque él mismo se defendería de estas acusaciones: “si yo soy triste, entonces, Leonard Cohen, ¿qué es?” u otras declaraciones que compartió con algunos programas televisivos de los años noventa.

María, en sus canciones 

Quizá no tristes pero, sin duda, unas emociones que también le permitieron escribir un tipo de letras para sus canciones muy personales, algunas veces desgarradoras, o como dijo Joaquín Sabina, “escritas con el corazón en la mano”. Sus composiciones se convirtieron en relatos musicales que reflejaron los altibajos emocionales de su vida, muchas veces relacionados con sus adicciones “Estoy metido en un lío. Y no sé cómo voy a salir. Me buscan unos amigos, por algo que no cumplí. Te juré que había cambiado, y otra vez te mentí. Estoy como antes colgado, y por eso vine a tí” (Agárrate fuerte a mí, María – Los Secretos) y otras veces con el amor “Por todo el camino de mi barrio a tu barrio, cómo convencerte venía pensando. Nunca se recibe sin dar nada a cambio, yo daría mi vida por dormir en tus brazos” (No digas que no -Enrique Urquijo y Los Problemas).

Unas letras capaces de estremecer a quienquiera que las escucha y que, veinte años más tarde, siguen agrandando la leyenda de uno de los mejores músicos que nuestro país ha visto.

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