ANNETTE CABELLI, SUPERVIVIENTE DE AUSCHWITZ: “PERDÍAMOS LO QUE ERA HUMANO, LA DIGNIDAD”

by Iago Soler

Madrid, 22 de enero de 2020

La superviviente sefardí del campo de concentración de Auschwitz, Annette Cabelli, rememoró su testimonio ayer en Madrid. El acto se celebró  en el marco del Mes de la Memoria del Holocausto y coincidiendo con el 75 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial. La ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, hizo de anfitriona, en la sede de su departamento en un acto organizado en colaboración con el Centro Sefard-Israel, con motivo del Mes de la Memoria del Holocausto.

auswitz conferencia

Acto conmemorativo del Mes de la Memoria del Holocausto en el Centro Sefard-Israel. FUENTE: Iago Soler (INFOACTUALIDAD)

La superviviente del Holocausto, Annetta Cabelli de 95 años, nació en el seno de una comunidad sefardí en Salónica (Grecia), narró su adolescencia bajo el régimen nazi en una Grecia asolada por el ejército alemán. “Los llantos y la violencia se imponían a los juegos y a las risas”, y recordaba como “las canciones españolas se escuchaban por las casas judías”. En la cultura sefardí judeoespañola son importantes las canciones, películas, nanas… que se transmitieron desde aquí hasta los países del antiguo imperio otomano, como la canción “Adio querida”. La tranquilidad en Salónica concluyó el día que los aviones alemanes “Stuka” comenzaron a bombardear la ciudad. Días más tarde comenzaría la violenta marcha de los nazis por las calles griegas.

Viaje a Auschwitz

Annette y su familia fueron deportados de Grecia en un tren que los llevaría a Polonia. “La propaganda decía que nos llevaban a Grecia para trabajar, pero yo le decía a mi madre, esto es para matarnos”, contaba Annette. Mucha razón llevaba porque miles de ellos no acabarían el viaje. “En el vagón iba la mitad de mi familia. Hubo gente que falleció tras llevar 4 días sin comer ni beber”, relató. A su llegada a Auschwitz, con 17 años, fue recibida con violencia y perros de presa. Tras andar 2 kilómetros fue separada de su madre: “A mi madre no la volví a ver, me enteré de que el camión dónde la introdujeron iba directamente a las cámaras de gas”, contaba la superviviente.

“Perdíamos nuestra dignidad”

Uno de los primeros recuerdos del campo de concentración fue cuando acudió a la mesa de numeración donde les marcaban con la cifra correspondiente. A Annette le asignaron el número 4065. “Si gritabas o llorabas te volvían a marcar más fuerte aún”, comentó. Además, le raparon la cabellera y le dieron una ducha. “Primero agua fría, luego agua caliente. En ese momento dejamos de ser humanos, perdíamos lo que era humano, la dignidad”, relató. Aquella mezcla les causaba regocijo a los nazis allí presentes.

Annette trabajó durante un año en un hospital, sin médicos, retirando los excrementos de las personas. Aquella situación le salvó la vida ya que trabajar en el exterior, soportando las bajas temperaturas, costaba la vida DE muchas personas.  

Las marchas de la muerte

Tras dos años y dos meses de un cautiverio en severas condiciones, fue obligada a caminar en las “marchas de la muerte”. Antes de que Auschwitz fuese liberado el 27 de enero de 1945 por los soviéticos, los nazis trasladaron forzosamente a los prisioneros hacia territorio alemán sin agua ni comida. “A los compañeros que morían en la travesía les miraba el antebrazo para ver si alguno de ellos era mi hermano. Murieron miles”, contó. Pasó por los campos de Ravensbrück y Malchow (a menos de 100 kilómetros de Berlín, Alemania), antes de ser liberada en un bosque. “Nos despertamos y no vimos a los soldados que nos acompañaban. Al entrar en el pueblo vimos sus uniformes en el suelo”. En ese preciso instante se encontraba libre, por tanto, buscó la posición norteamericana más cercana.

Libertad

Viajó al París liberado, tras descartar Grecia. “Cuando llegué a Francia fui a un hotel donde la gente veía las fotos de los supervivientes, allí sólo recordaba en la memoria a mi sobrina despidiéndose en la cámara de gas”, aseguró Annette. Se casó con el también deportado Harry Cabelli. El 20 de mayo de 1945 le comunicaron que toda su familia desapareció en la guerra.

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